Shinya Tsukamoto (Tokio, 1960) está considerado como uno de los hombres clave del cine independiente japonés. Su país se estremece cada vez que estrena una película, habitualmente sobre seres mutantes y fantasmagóricos, que le sirven para explorar el lado oscuro de la mente humana. Ahora sus trabajos comienzan a verse en festivales como Venecia o Locarno. El martes estrenó en San Sebastián una de las películas más esperadas en la Semana: Nightmare detective, sobre los males de la sociedad moderna y el suicidio. "El género de terror es el más eficaz para transmitir mensajes, porque causas miedo, dolor y así logras impactar a la gente", sentencia.
Tsukamoto, director, guionista, responsable de fotografía, productor y actor en sus propios filmes y en los de amigos suyos como Takashi Miïke (Ichi the killer), retrata en Nightmare detective a personas destrozadas por la deshumanización de las grandes ciudades. "Es un tema que me preocupa, el avance tecnológico y el humano no están yendo de la mano", apunta. Y lo saca ahora a la superficie a través de la historia de un hombre capaz de introducirse en las pesadillas de los demás para inducirles al suicidio y de una policía empeñada en solucionar el caso, aun a riesgo de poner su vida en peligro.
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En todo caso, Tsukamoto no está por el cine netamente social o comprometido. El realizador, muy influido por las películas de terror de los sesenta y la cultura ciberpunk, tiene antes que nada la vocación de divertir y cree en la potencialidad del género para lograrlo. "Lo primero es buscar que la gente lo pase bien y creo que el terror causa el mismo efecto en un espectador que el que produce en un niño un viaje en la montaña rusa: te da miedo, pero también te gusta", dice por boca de su traductora.
Precisamente la relación entre dolor y placer es otra de las temáticas recurrentes en la obra de Tsukamoto, autor de Tetsuo. El hombre de hierro y A snake of june. que ha hecho de Nightmare detective su película más asequible para el gran público. "Me gustaría llegar a más espectadores, aunque no me planteo renunciar a mis proyectos más personales". La Semana se rindió el martes a Tsukamoto, hoy pasará Isolation, de Billy O'Brien y el sábado clausurará su 17 edición con The host, de Bong Joon-ho, proyectada antes en Cannes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de noviembre de 2006