El presidente en funciones de la Generalitat, Pasqual Maragall, habló ayer de política con los periodistas que le acompañan en su viaje por Senegal. "La forma que tendrá de relacionarse el nuevo Gobierno catalán con España no es nueva", dijo. "Lo que ocurre es que en esta ocasión se puede hacer de modo más franco y claro". "Ahora tenemos una izquierda catalana que tiene su propia voz y que puede discrepar en algunos puntos, incluso importantes, de la izquierda española. Esto no significa que no participe en la gobernación de España".
"Hay sectores, del PP y del PSOE, que comparten el sueño de una España que no intenta convencerse, sino pactar. Eso es insuficiente. Para que Cataluña exprese toda su ambición no puede ignorar a España, pero el trato entre ambos no puede ser el de reconocer la diferencia de un modo educado. Cataluña tiene que decir cómo quiere que sea España, tiene que cambiar a España".
El presidente explicó que había hablado con José Montilla, pero no con José Luis Rodríguez Zapatero. "He oído que ha trasladado a Montilla algo. Es posible. Trasladar es una palabra muy zapatera. En lugar de decir que habla dice que traslada. Yo creo que busca lo mismo que con el Estatuto. Le salió bien y no era fácil. Se ha aprobado un Estatuto muy ambicioso que ha cambiado el significado de la palabra nación en España. Y ahora también le irá bien. Tiene que saber que Cataluña irá a la suya y que eso no es ir contra España, ni mucho menos". A juicio de Maragall, el futuro está despejado. "Tengo sensación de tranquilidad, de saber que las cosas se están haciendo bien". "¿Montilla débil? Tiene mayoría parlamentaria. La oposición ya puede decir misa", sostuvo y añadió: "Pujol fue bueno para Cataluña. Si se presentara a las elecciones no lo diría, pero desde la distancia se le puede reconocer". El presidente en funciones se mostró molesto con la cacerolada de anteayer auspiciada por "el centro derecha catalán". "Muestra el grado de confusión en el que se halla inmerso el nacionalismo catalán de centro derecha. Un largo tiempo en la oposición e vendrá muy bien".
Maragall aseguró que no lamenta dejar el Gobierno: "Yo soy de la generación de González y Serra. Ya he hecho lo que tenía que hacer. Me voy contentísimo, quizá con un punto de nostalgia, pero con convicción absoluta".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de noviembre de 2006