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Los geriatras creen que los nacidos ahora vivirán más de 90 años

El envejecimiento progresivo de la población es uno de los principales desafíos a los que se enfrentan las sociedades occidentales. La mayoría de los nacidos en 2006 vivirán más de 90 años, pero eso traerá consigo la atención a un importante número de personas que no podrán valerse por sí mismas.

Al menos, así lo piensan los expertos reunidos en Jaén en el 27º Congreso de la Sociedad Andaluza de Geriatría y Gerontología, que han aplaudido la Ley de Dependencia aprobada por el Gobierno y que entrará en vigor en 2007. "Es una ley que ha generado múltiples expectativas porque viene con recursos y con derechos efectivos y dignificará a las personas", indicó Nicasio Marín, jefe del servicio de Medicina Interna del hospital de Jaén y presidente del congreso que, desde el pasado jueves, reúne a casi un centenar de profesionales de Andalucía y otras regiones.

Actualmente, de los 1.300.000 ancianos de Andalucía, cerca de 300.000 son dependientes, aunque sólo el 10% de ellos necesita a una persona para todas las funciones básicas. Durante el congreso que hoy se clausura se ha analizado el llamado síndrome de la abuela esclava, que se refiere a las mujeres mayores que, pese a su fragilidad física, tienen que cuidar a sus maridos o padres y a sus nietos.

También se ha hablado sobre la llamada soledad de la cuidadora de fondo, que se atribuye a los casos de las mujeres que pierden todas las relaciones sociales, y en ocasiones su trabajo, por el cuidado de sus familiares, lo que, en muchos casos, les hace caer en depresiones. La demencia, el infarto cerebral, las fracturas de cadera o los implantes son las principales causas de dependencia.

"La atención de los ancianos, en la comunidad, el hospital o la residencia, progresa hacia modalidades cada vez más adecuadas y humanas, pero también más costosas. Desconocemos hasta qué punto la sociedad estará dispuesta a financiar estos costes, pero hay que tener en cuenta que cualquier plan dirigido a la población más envejecida depende no ya tanto de la capacitación geriátrica, sino de la decisión de la población respecto a la distribución de sus recursos", sostiene el presidente del comité organizador del congreso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 2006