El sindicato Avant-GTI del taxi ha convocado para el lunes un paro de dos horas en el aeropuerto, tiempo durante el cual los taxistas que secunden la protesta no recogerán ningún pasaje en las terminales. La restricción del servicio será de 8.00 a 10.00, momento de mayor afluencia, ya que es cuando el puente aéreo funciona en su máxima capacidad.
La protesta responde al malestar que hay en el colectivo por las dificultades que se encuentran para acceder a las terminales. Los sindicatos sostienen que la carretera de salida del aeropuerto está bloqueada por autobuses que aparcan frente a las terminales y por los 16 pasos de peatones que obligan a parar a los taxistas a cada momento. El blanco de las críticas es AENA, de la que depende el personal que regula el flujo de taxis.
Los afectados critican el mal funcionamiento del sistema. En el aeropuerto hay una parrilla por la que todos los taxistas deben hacer cola antes de entrar a las terminales a buscar pasaje. Pese a la gran disponibilidad de vehículos que se acumulan en este lugar, ocurre que las paradas de taxis frente a las instalaciones quedan vacías porque los coches tardan en llegar debido a los obstáculos que se encuentran. "Ayer tardé 15 minutos en cruzar las terminales", se lamentó el responsable de movilidad del sindicato STAC, Alfonso Orihuela. Para agilizar las colas de los usuarios, el personal de AENA permite a los taxis que acaban de entrar al aeropuerto a dejar a otros clientes coger nuevos pasajeros sin pasar por la zona de espera, algo que ha generado muchas tensiones.
AENA se ha comprometido a duplicar el personal de control e instalar accesos directos regulados con conos exclusivos para los taxistas. Habilitará, además, a partir del 15 de noviembre una reserva de taxis en la terminal C. Los autobuses que entorpecen la circulación se desplazarán a una parada exclusiva que está en construcción. Los sindicatos accedieron a esperar a ver cómo se resuelve a partir de entonces el problema. Sin embargo, el sindicato minoritario Avant-GTI ha convocado la protesta, que, en opinión de los sindicatos mayoritarios, no tendrá un seguimiento masivo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 2006