La guerra psicológica entre libreros y cooperativas sobre el aún proyecto de ley de la lectura, del libro y de las bibliotecas aprobado por el Consejo de Ministros el 3 de noviembre ya ha empezado. Las cooperativas catalanas, apuntó ayer su portavoz, Frederic Duat, no descartan promover un dictamen jurídico para saber si la futura ley estatal, que prevé un precio fijo para la venta de libros, afectaría a ese colectivo, que en Cataluña se rige por una ley de cooperativas recogida en el nuevo Estatuto y que es competencia del Parlament.
"Esta propuesta ignora el cooperativismo", se expone en la nota hecha pública ayer por la Federación de Cooperativas de Consumidores y Uuarios de Cataluña. El comunicado contestaba al que el mismo día 3 lanzó el Gremio de Libreros de Barcelona y Cataluña mostrando su satisfacción por un proyecto de ley que, en su opinión, obliga también a esas mutualidades a aplicar el precio fijo.
"La ley habla claramente de cualquier operador, sea cual sea su naturaleza jurídica", argumenta el vicepresidente del Gremio de Libreros, Pere Fàbregues, para demostrar que no hay excepciones. "Si acaba no aplicándoseles será la guerra: saldremos a la calle y devolveremos a los editores los libros que ellos distribuyan a las cooperativas", amenazó.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 2006