Ronaldo no tiene paz. El delantero del Madrid pasa de la felicidad absoluta -el jueves, contra el Écija, en la Copa, volvió a marcar tras siete meses de abstinencia, tras 215 días de travesía por el desierto- al desconcierto. Salió de titular por segunda vez consecutiva esta temporada, jugó los 90 minutos, compartió la delantera con Van Nistelrooy y salvó al público del aburrimiento. Pero, en uno de sus disparos a puerta, sufrió una molestia y pasó la noche con dolores. Ayer se le realizó una resonancia magnética en la clínica Ruber de Madrid. Resultado: esguince de grado 1 en el ligamento lateral interno de la rodilla izquierda, la misma que se operó a principios de julio. Estará de baja entre tres y cuatro semanas y los médicos, que no le permitieron entrenarse en cuanto se presentó en la ciudad deportiva de Valdebebas, le han prescrito reposo y fisioterapia.
La recuperación del 9 madridista ha sido un verdadero calvario. Después del Mundial viajó a Brasil para quitarse unas calcificaciones en la rodilla izquierda. A continuación se saltó la pretemporada en Austria, y regresó a Valdebebas a finales de julio. Estuvo mes y medio entrenándose en solitario bajo la supervisión del recuperador físico del club, José Luis San Martín.
Ronaldo se reincorporó al grupo a mediados de septiembre. Entonces fue cuando empezó su tarea más difícil: convencer a Fabio Capello de que podía contar con él. Adelgazó, pero no fue suficiente. Tanto que la relación entre el técnico y él se convirtió en un verdadero duelo psicológico. Ronaldo declaró que no entendía "cuál era el criterio para ganar la titularidad". Capello le contestó indirectamente. "Pondré a Ronaldo cuando se parezca a un jugador", espetó el italiano, quien cree que todavía le queda bajar un par de kilos para volver a ser el jugador que todos conocieron.
Tras una presunta tortícolis que le dejó en el banquillo contra el Steaua -tan sólo jugó 10 minutos-, Ronaldo fue finalmente titular contra el Celta y el Écija. En la Copa, Capello sí se atrevió a jugar con Van Nistelrooy y él. Pero, al final del encuentro, dio a entender que todavía tiene dudas sobre esa titularidad conjunta: "Siempre dije que podían jugar juntos. Sólo necesitan hacerlo más porque hasta el momento Ronaldo sólo aguantó una hora". De momento, el brasileño vuelve a quedarse aparte.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 2006