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Washington y Moscú despejan el camino para la entrada de Rusia en la OMC

Los negociadores alcanzan un acuerdo preliminar tras 13 años de negociaciones

El ingreso de Rusia en la Organización Mundial de Comercio está más cerca después de que representantes de la Administración rusa y estadounidense llegaran ayer a un acuerdo de principio en sus accidentadas negociaciones bilaterales. Moscú solicitó la entrada en el GAAT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros) en 1993 y comenzó a negociar con la OMC (la organización sucesora del GAAT) en 1995. La superación de las discrepancias fue confirmada ayer por el Ministerio de Desarrollo Económico de Rusia y el Departamento de Comercio Norteamericano.

Vladímir Putin y George Bush podrán apadrinar la firma del protocolo bilateral durante la cumbre de la Asociación de Cooperación Económica de Asia y el Pacífico que se celebra en Hanoi el 18 y el 19 de noviembre. De camino a la capital vietnamita, Bush planea hacer una breve escala en Moscú.

El ministro de Desarrollo Económico de Rusia, German Gref, calificó el acuerdo con EE UU de "equilibrado". Desde Shanjái, donde se encontraba, Gref explicó que los temas básicos habían sido consensuados y que se había llegado a un trato sobre el derecho a la propiedad intelectual. Éste se concretará en un documento aparte a firmar simultáneamente con el protocolo bilateral. El ministro agregó que también se alcanzó un "compromiso mutuo" sobre las condiciones de acceso a Rusia de las filiales de los bancos y empresas de seguros extranjeros.

Por su parte, Susan Schwab, la representante del Departamento de Comercio en las negociaciones manifestó en Washington que la Administración norteamericana mantiene consultas con el Congreso y con sus propios asesores. Los legisladores estadounidenses todavía no han anulado una disposición de la época de la guerra fría que hace depender las relaciones comerciales con Rusia de la observación de los derechos humanos en este país. En Moscú se teme que el dominio de los demócratas en el Congreso suponga un clima más hostil hacia Rusia.

Washington y Moscú habían querido anunciar el acuerdo bilateral durante la cumbre del G 8 (los siete países más industrializados y Rusia) el pasado julio en San Petersburgo, pero, a última hora, se estancaron y atribuyeron la falta de progreso a las diferencias sobre controles veterinarios de importaciones cárnicas norteamericanas. La Unión Europea, que negoció de forma unitaria con Moscú, firmó su protocolo bilateral en 2004 y confiaba en que Rusia pudiera ingresar en la OMC en 2006. Sin embargo, los reveses con EE UU dieron al traste con estas esperanzas. El acuerdo logrado ayer supone un paso gigantesco hacia la OMC, pero quedan aún otros obstáculos como son la ronda bilateral con Costa Rica y las nuevas objeciones de Georgia y Moldavia. Estos dos últimos países, que ya habían llegado a sendos acuerdos bilaterales con Moscú, alegan ahora que el cierre del mercado ruso a las exportaciones de sus vinos tiene carácter político y no económico. Además, Rusia tiene por delante las negociaciones multilaterales con el grupo de trabajo, formado por 58 países. De esta última fase debe surgir un documento final, que recogerá las condiciones de adhesión.

El ministro Gref ha calculado que la etapa multilateral puede durar medio año, lo que supone que, en el mejor de los casos Moscú ingresará en 2007. Rusia, que según las previsiones ocupará este año el décimo puesto mundial por su producto interior bruto, es la economía más importante que existe actualmente fuera de la OMC, tras el ingreso de China en esta organización en 2001.

En Ginebra, el portavoz de la OMC Keith Rockwell advirtió que Rusia puede no ingresar tan deprisa como espera y recordó que China tardó 20 meses en acabar el proceso tras las negociaciones bilaterales. En el grupo de trabajo "han surgido algunas complicaciones" y queda mucho por hacer, dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 2006