George W. Bush se enfrenta a una nueva realidad política también dentro de su propio partido, donde algunos miembros ya han alzado su voz contra la renovación del mandato de John Bolton como representante ante Naciones Unidas. Uno de ellos es Lincoln Chafee, que aseguró que, mientras esté en el Senado, se opondrá a que el embajador siga representando a su país ante el organismo.
El futuro ya se le complicó a Bolton tras la victoria demócrata en las dos cámaras del Capitolio. Chafee, que perdió el puesto de senador por Rhode Island frente a su rival demócrata, explica que el pueblo norteamericano se ha pronunciado contra la agenda de la Casa Blanca en muchos frentes, uno de ellos el de la política exterior. Por eso se opondrá a que se aprovechen los últimos días de control republicano en el Congreso para forzar un debate sobre el tema.
Bush se vio obligado a prescindir del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, tras el fiasco electoral. Sin embargo, sigue empecinado en sacar adelante la candidatura de Bolton en el Senado, donde en 2005 ya se topó con una fuerte oposición que le obligó a designarlo a dedo, aprovechando el receso vacacional. Una maniobra que se vería en Washington como una ruptura del talante negociador mostrado por el presidente tras la derrota electoral.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 2006