El mormón Harry Reid, de casi 67 años, es senador por Nevada desde 1986. Nacido en una familia humilde de un pueblo minero, es el prototipo del demócrata socialmente conservador: contrario al aborto y a los matrimonios gays, a los acuerdos de libre comercio y a los recortes de impuestos y a favor de la pena de muerte. Votó en 1991 y en 2003 por la guerra en Irak.
Reid es áspero, tímido, duro y resistente. A veces le ha costado meter en cintura a los 45 senadores demócratas. Ahora no podrá despistarse: entre los 51 que forman la nueva mayoría está Joe Lieberman, maltratado por el partido en Connecticut, y Hillary Clinton y Barack Obama, con aspiraciones presidenciales. Se manejará con la tenacidad que le caracteriza: su lema es la frase del presidente Roosevelt que su madre tenía bordada en un cojín: "Podemos. Queremos. Debemos".
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 2006