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La jefa del espionaje británico investiga a 1.600 sospechosos de 30 tramas terroristas

Eliza Manningham-Buller asegura que existen 200 grupos vinculados al terrorismo

El Reino Unido se enfrenta a una creciente y "sostenida" amenaza terrorista que puede prolongarse durante una generación, según la jefa del servicio de inteligencia (MI5), Eliza Manningham-Buller. Ya antes el primer ministro, Tony Blair, el ministro del Interior, John Reid, y el jefe de los servicios antiterroristas de Scotland Yard, Peter Clarke, habían alertado sobre las posibilidades de que los británicos padezcan nuevos atentados. Pero lo significativo de esta nueva advertencia es que viene de una persona que rara vez habla en público y que ha ofrecido datos precisos sobre la escala de esa amenaza.

Dame (la equivalencia femenina del título de sir) Eliza hizo estos comentarios ante una reducida audiencia el pasado jueves por la noche, cuando se dirigió al llamado Grupo Mile End que dirige Peter Henessy, profesor de Historia Británica en el Queen Mary College de la Universidad de Londres. La directora general del MI5 aseguró que los servicios de seguridad británicos han desarbolado cinco grandes intentos de atentado desde las bombas que provocaron 52 muertos en el transporte público de Londres el 7 de julio del año pasado, y que han sido detectados 30 planes de atentados considerados de "prioridad 1".

"Mis funcionarios y la policía están trabajando para contener a unos 200 grupos o redes que integran a más de 1.600 individuos identificados (y debe haber muchos más que no conocemos), que están activamente implicados en la preparación o facilitación de actos terroristas aquí o en ultramar", aseguró. Según la directora del MI5, esos grupos "tienen a menudo vínculos con Al Qaeda en Pakistán y, a través de esos vínculos, Al Qaeda da instrucciones y entrenamiento a su amplia base de soldados de a pie británicos en una escala extensa y creciente". Los continuos viajes de musulmanes británicos a Pakistán y las constantes visitas de sus familiares al Reino Unido constituyen una perfecta ocasión para que Al Qaeda pueda contactar con nuevos simpatizantes e intentar convencer a los más jóvenes para que se sumen a su causa.

Transporte público

Manningham-Buller alertó del crecimiento de la captación de terroristas desde los atentados del 7-J. Cada vez hay más gente, sobre todo jóvenes, que han pasado de una simpatía pasiva hacia el terrorismo a una posición activa, al ser radicalizados y adoctrinados por amigos y familiares en reuniones tanto en el Reino Unido como en el extranjero, para convencerles de que se conviertan en terroristas suicidas.

Aunque las palabras de la jefa del MI5 han sido recibidas con atención y respeto por muchos especialistas, algunos han criticado como alarmistas sus referencias generales a la posibilidad de que pueda haber en el futuro algún atentado de tipo nuclear, sin especificar a qué tipo de atentado se refiere. "Hoy vemos cómo se utilizan artefactos explosivos improvisados de manera casera. Mañana la amenaza puede ser, y yo sugiero que va a incluir, el uso de agentes químicos y bacteriológicos, materiales radiactivos e incluso tecnología nuclear", dijo.

Dame Eliza hizo hincapié en las dificultades que tiene el MI5 para captar colaboradores musulmanes, que sólo conforman el 6% del personal de la agencia a pesar de que sólo este año se han contratado a 400 nuevos agentes.

Desde el 7-J, el Gobierno advierte regularmente a los británicos sobre la posibilidad de que haya nuevos ataques. Esas advertencias parecen buscar un triple objetivo: mantener a la población alerta y vigilante para que comunique a las autoridades cualquier situación sospechosa, desde un paquete o una maleta abandonada en un lugar público al comportamiento extravagante de un posible terrorista o sus vecinos; curarse en salud por si efectivamente ocurre un nuevo atentado haciendo ver que el Gobierno hace todo lo que puede pero que es materialmente imposible que pueda abortar todas las situaciones de peligro, y preparar a la opinión pública y a la clase política ante la eventual adopción de nuevas medidas antiterroristas.

Blair, que no ha renunciado a prolongar a tres meses el periodo de detención cautelar de los sospechosos de terrorismo, se mostró ayer especialmente de acuerdo con la alusión de Manningham-Buller a que la amenaza terrorista se prolongará durante una generación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 2006