El municipio de Pedrezuela (2.600 vecinos) se ha convertido durante toda la semana en un gran plató de rodaje. La Policía Local, formada por cinco agentes, ha ganado el concurso de la Dirección General de Tráfico (DGT) para grabar un cortometraje sobre seguridad vial y el respeto a las normas de circulación. Más de 80 personas se han implicado en este proyecto, que ha necesitado cerca de un año para estar maduro. El resultado final se verá en unas semanas, cuando salga a la luz un corto de 20 minutos de duración.
Algunos vecinos han hecho de extras e incluso los policías locales han tenido que ejercer de improvisados actores o de relleno en determinadas escenas. "Es una satisfacción que un municipio tan pequeño haya presentado un proyecto que ha ganado a ciudades grandes como Barcelona o A Coruña", afirma el jefe de la Policía Local, Roberto Sanz.
La moto es del jefe policial. La furgoneta, de un conciudadano. El guión es colectivo
En el corto confluyen varias historias que reflejan los problemas que se dan en la conducción. Hay una familia de marroquíes que va hacia su país de origen. Cumplen la típica imagen de un coche antiguo cargado hasta los topes. La mujer va en el asiento delantero con un bebé sin la mínima sujeción.
Esa mujer, Malika Simó, es en realidad una ayudante de cocina de un restaurante de Pedrezuela. Lleva en España cinco años. Justo cuando salía de trabajar, a las cinco y media de la tarde, se iba al rodaje. "Me ha gustado mucho la experiencia, aunque reconozco que es un poco cansado", reconoce Malika. Su esposo en el corto es Mohamed Bouihmouzan, que trabaja como fontanero en la localidad desde hace 16 años. "He dejado mis obligaciones aparcadas durante algún tiempo para implicarme", explica.
Otra de las historias es la de un grupo de jóvenes que ha pasado la noche en una discoteca. Tras consumir alcohol y drogas, se echan carreras por la carretera. La chica que va en la motocicleta no lleva casco. De hecho, es la única víctima mortal del accidente con el que termina el corto.
"Iniciativas como ésta son muy importantes porque permiten que la gente vea lo que sucede en la carretera. Esperemos que llegue el mensaje", comenta Germán Álvarez, un estudiante de Derecho que hace pinitos como actor. "La historia que contamos es muy real: jóvenes que toman cocaína y que beben en una noche de fiesta", añade el actor Francisco Yubero, que lleva seis años de carrera profesional, pero que no cobra nada por este papel.
El tercer aspecto de la peligrosidad de la carretera lo pone el conductor de una furgoneta de reparto de prensa. En este personaje confluyen varias infracciones. Se trata de un profesional que no ha descansado lo suficiente y que, además, mezcla algo de alcohol en los cafés.
Una pareja que acaba de celebrar su aniversario en un restaurante cercano se topa con el accidente. La mujer es médica y atiende a las víctimas, ante el nerviosismo del marido. "En este caso, ella me manda y yo le obedezco", bromea el actor asturiano Eduardo Castejón, de 29 años, que ha trabajado en varias series de televisión.
El rodaje daba ayer por la tarde los últimos coletazos. Fue necesario cortar a intervalos una carretera para grabar la escena del accidente. Los técnicos tampoco podían entretenerse, porque el sol estaba bajando. Al final se llegó a tiempo.
El jefe reconoce que sus policías han tenido que hacer horas extras. Ahora planea hacer un cómic con la historia, luego montar una obra de teatro y concluir con un videojuego sobre la seguridad vial. La motocicleta usada en el corto ha sido prestada por Sanz. La furgoneta pertenece a un vecino.
"Cuando grabamos en la discoteca se acercaron muchos jóvenes para hacer bulto", añade el jefe de policía. En el guión han participado un educador de adultos, un mediador intercultural, un mediador familiar y el propio jefe. "Cada uno presentó varias historias e hicimos una común en la que confluían todas", explica Sanz. El corto será presentado el año próximo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 2006