Acabo de recibir un folleto a todo color de mi operadora de telefonía móvil. "Si ya sabes cuál va a ser tu regalo de Navidad, ¿para qué esperar?". Intuyo que me quieren vender la moto y un móvil de última generación de paso. Sin embargo, mi mejor regalo de Navidad sería que Telefónica cumpliese la ley. Me explico. Telefónica se niega a retirar las ocho antenas de telefonía móvil instaladas en la azotea de mi edificio a pesar de que el contrato expiró hace más de dos meses. Su versión -verbal, porque hasta la fecha la operadora no ha contestado por escrito a ninguna de nuestras comunicaciones- es que no pueden retirar las antenas hasta que no encuentren un emplazamiento alternativo. No obstante, la comunidad de vecinos mandó dos burofaxes certificados con acuse de recibo en marzo y abril de 2006, justamente para que Telefónica pudiese actuar en consecuencia con tiempo de sobra. Así pues, como vecina, simplemente no entiendo cómo puede Telefónica incumplir un contrato sin que pase absolutamente nada. Y ¿cómo puede ser que la operadora ni siquiera solicitase licencia de obra al Ayuntamiento para instalar las antenas? Además, ¿cómo pueden haberse instalado ocho antenas a escasos 100 metros de un colegio público? Siempre queda la opción de recurrir a los tribunales, pero los vecinos nos tememos que así el tema se alargue aún más, aparte del coste elevado que supone.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 2006