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AL VOLANTE

Originalidad mecánica

El Tribeca es un todoterreno japonés con un diseño y calidad de acabado casi a la altura de las marcas de prestigio. Y la versión superior, Limited Plus, de la unidad de pruebas refuerza la exclusividad con un equipo de serie espectacular (navegador, cámara para aparcar, DVD...). Tiene también un puesto de conducción alto y cómodo, y asientos eléctricos con memoria. Pero sorprendentemente el volante se regula sólo en altura y hace más difícil encontrar la postura ideal.

Motor seis cilindros 'boxer' gasolina

El motor es un seis cilindros boxer (cilindros horizontales y opuestos) un diseño que rebaja el centro de gravedad y mejora la estabilidad. Rinde 245 CV y va acoplado a un cambio de sólo cinco velocidades que es su punto flaco, porque, aunque incluye dos modos de uso, automático y manual secuencial, tiene unas marchas muy largas y separadas entre sí que penalizan el dinamismo. Y como el peso tampoco ayuda -casi dos toneladas-, se echa en falta más nervio.

Las prestaciones son correctas y responde con elasticidad a bajas revoluciones, pero no empuja con fuerza y alegría, y le cuesta alcanzar el régimen máximo (6.600 vueltas). Así, llanea bien en autopista una vez lanzado, aunque pierde ritmo en las subidas. Y

a pesar de su potencia exige calcular bien al adelantar, porque tarda en ganar velocidad. Sólo en ciudad resulta muy agradable de conducir, apenas exige esfuerzo y no hace ruido ni vibra nada.

Estas carencias obligan a acelerar con decisión para lanzar el coche y penalizan el consumo, que es más alto de lo deseable. En conducción suave gasta unos 12 litros, sube a 14 si se fuerza la mecánica y pasa de 15 en ciudad.

Tracción 4×4 permanente

El Tribeca equipa una tracción 4×4 permanente que reparte el 45% de la potencia al tren delantero y el 55% al trasero, aunque puede variar si detecta pérdidas de adherencia. Funciona con suavidad y precisión sin rumores mecánicos, lo que, unido a unas suspensiones que absorben bien todo, permite viajar en silencio sin cansar a sus ocupantes. A pesar de su imagen de todoterreno, la altura al suelo es limitada y no lleva reductora, dos detalles que le convierten en un todoterreno ligero de asfalto (SUV). Así, permite hacer excursiones con garantías en pistas de tierra, pero sin meterse en complicaciones. Y aceptando estas premisas transmite solidez y seguridad, y circula con confort por todas partes porque filtra bien hasta en zonas muy rotas.

El comportamiento en carretera es estable y circula con aplomo en trazados amplios y autopista. En zonas más viradas no balancea en exceso, pero tampoco destaca por su agilidad: tiene una dirección lenta, acusa las inercias y desliza de delante en curvas cerradas. Pero es seguro porque incluye de serie el ESP, y los frenos y el ABS funcionan bien en uso normal, aunque se quedan justos de potencia cuando se les exige.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 2006