Una apisonadora. No hay mejor metáfora para explicar la octava victoria del Madrid. Llegaba el Estudiantes con base para complicarle la vida y se encontró ante un vendaval de juego y canastas. No es que lo hiciese mal, sino que el Madrid estuvo superior. En pleno debate sobre el sistema de competición, las audiencias televisivas y otras cuestiones, el equipo madridista enseña la mejor vía para dar vida a la Liga. Un juego agresivo, entusiasta, veloz, con la búsqueda de la canasta entre ceja y ceja. Y poco importan las diferencias, por grandes que sean. El Madrid, ganando por 20 puntos, juega con la misma intensidad. En consecuencia, no da respiro al adversario. El Estudiantes aguantó los 29 del primer cuarto y otros tantos en el segundo yéndose al descanso tocado, pero no hundido (58-43). Pero al tercer 29 se tuvo que olvidar de todo. El chaparrón fue de los de época, pues parecía imposible que cualquier ataque blanco no terminase en dos o tres puntos. De la mano de Tunceri y Raúl, enormes en la dirección y la anotación, la avalancha no tenía fin. Lo intentaban todo y les salía todo. Hasta jugadas inéditas, como los dos alley-ups que colocó Felipe Reyes y que machacaron Hamilton y Sinanovic. El que los jugadores se atrevan a cosas a las que parecen no estar predestinados es un síntoma de la euforia y la confianza.
REAL MADRID 111 - ESTUDIANTES 93
Real Madrid: Tunceri (13), Bullock (14), Mumbrú (12), Hervelle (7) y Reyes (13) -cinco inicial-; Smith (18), Hamilton (8), Tomas (5), López (9), Varda (10) y Sinanovic (2).
MMT Estudiantes: Martínez (15), Garnett (9), Jasen (8), Nikolic (11) y McDonald (22); Mendiburu (7), Suárez (6), Sánchez (13), Torres (2) y Sanikidze (0).
Árbitros: Martín Bertrán, Conde y Araña. Excluyeron por faltas personales a Nikolic (minuto 39).
14.000 espectadores en Vistalegre.
1º CUARTO: 29-17
2º CUARTO: 29-26
3º CUARTO: 29-20
4º CUARTO: 24-30
A primera vista, resulta sorprendente la transformación del Madrid, sumido demasiados años en un letargo que le había convertido en un conjunto sin estilo, excesivamente en manos de los entrenadores, sin norte en la cancha y los despachos. Casi de la noche a la mañana, gracias a una gestión coherente y la dirección de Joan Plaza, ha retomado algunas de las señas de identidad que le hicieron grande. Esos contraataques que parecían ya de museo arqueológico, esa solidaridad y ese aprovechamiento del talento que atesora le han convertido en la sensación. A este baloncesto no le hace falta que le vendan. Lo hace él solo con el gran placer que produce.
Porque en estos tiempos se habla de la necesidad de jugar con 10-11 jugadores ante el derroche físico que impone un estilo demasiado proclive al culto al músculo. No es el Madrid el primero ni el último en hacerlo. Pero una cosa es jugar con una docena y otra aprovecharlos. Lo primero es fácil. Es cuestión de rotar y rotar. Lo otro es más difícil, pues interviene el criterio: saber quién, cuándo y por qué tiene que entrar o salir.
Resto de la jornada: Ayer: C. S. Fernando, 99; Tau, 90. C. Valladolid, 89; DKV Joventut, 92. Hoy: V. Menorca-W. Barcelona (12.30, TM/C33), P. Murcia-L. A. Bilbao (12.30, ETB/TAM), Etosa A.-Unicaja (12.30, PT2/C2A/TPA), G. Canaria D-Pamesa (13.00), Bruesa-A. G. Fuenlabrada (19.00) y Akasvayu G.-Granada (19.00).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de noviembre de 2006