El Valencia tira de maquillaje para ocultar sus números rojos. El club celebró ayer la Junta de Accionistas y aprobó las cuentas del pasado ejercicio y el presupuesto del presente, el más alto de su historia con 140 millones de euros. En ambos casos, la entidad ha recurrido a las operaciones urbanísticas para tapar las pérdidas.
El Valencia cerró la temporada pasada con 51 millones de euros menos en la caja de los que ingresó. Los beneficios de la venta de una parcela de terreno en Porxinos, destinada a viviendas, cubrieron el agujero. La fórmula se repetirá esta temporada. El club echará mano de 38 millones conseguidos por la venta de parte de la edificabilidad de Mestalla, un dinero que estaba destinado a la construcción del nuevo estadio.
"El periplo hasta tener el campo no será fácil, pero es necesario para mantener la ambición deportiva. Los ingresos que genera el estadio viejo ya han alcanzado su techo. El déficit es coyuntural", dijo el presidente, Juan Soler. Dos consejeros dimitieron por "no contar para nada" con Soler y sentirse marginados en el consejo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de noviembre de 2006