La escalada de la violencia callejera en el País Vasco, materializada la noche del viernes en el intento de quemar vivo a un policía municipal en Bilbao, ha puesto al proceso de fin de la violencia en un momento crítico y ha disparado las alarmas en todas las formaciones políticas. El propio Gobierno rechazó ayer ceder al "chantaje o las coacciones", y reconoció que se ha dado un "paso atrás". Más lejos fue el Ejecutivo vasco, que consideró de "gravedad extraordinaria" lo ocurrido. Rajoy exigió a Zapatero que "haga cumplir la ley".
El líder de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, leyó ayer ante miles de personas en Bilbao una carta del preso Iñaki de Juana Chaos y le pidió a él y al resto de reclusos de ETA que sigan en el proceso. También solicitó al PSOE que cesen los "ataques" a la izquierda abertzale y que se siente con Batasuna para abrir el diálogo político.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de noviembre de 2006