José Padilla, el neoyorquino convertido al islam que EE UU acusa de preparar un ataque con una bomba nuclear sucia y que está detenido sin cargos desde mediados de 2002, sólo pudo dejar el aislamiento a que está sometido desde entonces el pasado 21 de mayo, cuando, esposado, con cascos para no oír y gafas para no ver, fue llevado al dentista por varios policías protegidos por cascos con visera, para que le practicaran una endodoncia, según el vídeo entregado ahora a su abogado.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de diciembre de 2006