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Reportaje:

"Del domingo no pasa"

La Real Sociedad, que sufre el peor arranque liguero de su historia, se conjura para ganar cada partido, pero ya ha jugado 14 y aún no conoce el triunfo

"Del domingo no pasa". Darko Kovacevic, todo veteranía, levantaba ayer el ánimo de un equipo en el que asoma el pesimismo: otra vez colistas, a cinco puntos de la salvación y sin una sola victoria tras 14 partidos disputados. "Del domingo no pasa". La frase, convertida en consigna, resume el estado de ánimo de la Real Sociedad tras firmar y aumentar cada semana el peor arranque en la Liga en toda su historia. Y el domingo visita Anoeta el Nàstic, el penúltimo de la competición, en lo que se antoja una final para un equipo que ha agotado sus balas: relevó como entrenador a José Mari Bakero, en octubre; contrató a Miguel Ángel Lotina al día siguiente, fichó a Jesuli por la baja de Jauregi y... la vida sigue igual.

Lotina ha frenado la sangría de goles en contra de la 'era Bakero', pero ya no se marcan tantos

Los cambios han aportado poco a una situación que se antoja más estructural que coyuntural. Ahora mismo, Lotina ha conseguido dos puntos más que su predecesor, Bakero, en el mismo tiempo. Lotina ha conseguido cuatro empates y tres derrotas frente a Bakero, destituido con dos empates y cinco derrotas.

Lotina sí ha variado el rumbo de la Real en un sentido. La sangría de goles que acosaba al equipo de Bakero (14) se ha reducido a seis, pero, a la vez, se ha frenado su escaso poder goleador: con Bakero hizo cinco goles por dos con el técnico vizcaíno.

Las cifras indican algo más que el dato frío. Lotina ha reajustado un equipo al que se le metían goles con facilidad, pero no ha mejorado el aspecto ofensivo. Ni Bakero ni Lotina han podido ajustar ese último aspecto, lo que anuncia un problema que excede al trabajo puntual del entrenador. La Real no tiene pólvora y, además, le falta un surtidor. Para colmo, los fichajes no han funcionado. Skoubo, lesionado, no existe; Stevanovic es un cero a la izquierda en la plantilla; los portugueses Fabio Felicio y Rossato son anécdotas en el conjunto; Gerardo, Juanito, Rivas y Jesuli no superan la media del colectivo. Sólo el portero chileno, Bravo, ha cumplido de sobra las expectativas. La sensación es que la Real reincide en los errores de contratación. La crisis económica se ha medio saldado con la pérdida de futbolistas básicos (Xabi Alonso y Nihat), que venían soportando al club, en aras a un saneamiento económico inevitable, y una ampliación de capital apenas cubierta en la mitad. A cambio de ese desequilibrio, la Real se ha despersonalizado y ha vivido zozobras institucionales de máxima gravedad hasta el punto de que el actual presidente, Miguel Fuentes, habló de quiebra técnica si los socios no acudían a la ampliación de capital.

"Del domingo no pasa", insistía Kovacevic en lo que se antoja un grito de guerra. No en vano Lotina transmitía el desencanto tras el empate ante el Getafe hace dos semanas: "Nuestros rivales juegan luego en casa y eso nos coloca en desventaja". Los malos presagios se cumplieron y la Real cayó al pozo de la tabla.

Encima, la plantilla ha vivido dos situaciones extremas. Primero, el enfrentamiento entre Uranga y Garitano en un entrenamiento y después la pelea a puñetazos entre Juanito y Rossato, que acabó con el portugués en el hospital. Dos lecciones poco alentadoras en un equipo que reclama un grado de solidaridad extrema para salir de una crisis profunda. La Real ha marcado siete goles en 14 partidos y ahí radica su mal, por encima de los 20 recibidos. Todo un síntoma es que un depredador del área como Kovacevic aún no haya llevado un balón a la red. La Real ha sido y es un equipo demasiado condicionado por la ansiedad. En la década de los 80 dudó de su política de cantera y en el siglo XXI ya duda de su política de fichajes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de diciembre de 2006