El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hará hoy un nuevo intento, el tercero de su mandato, por aplacar la insatisfacción manifiesta de Argelia ante el planteamiento de unas relaciones que, en su opinión, privilegia a Marruecos, según ha constatado el Ministerio de Exteriores. Para ello, reiterará que la posición española en el conflicto del Sáhara no ha variado. Zapatero insistirá también en la importancia de los vínculos económicos, dado que el argumento citado fue insuficiente en los intentos anteriores.
La tercera Reunión de Alto Nivel (RAN) entre España y Argelia, en cumplimiento del Tratado de Amistad firmado en 2002, se presenta en condiciones similares a las de 2004 y 2005: un malestar de base derivado del conflicto del Sáhara y de las dificultades que la colonia abandonada en 1975 sigue generando para España a la hora de mantener relaciones equilibradas con Argelia y Marruecos.
Las dos cumbres precedentes concluyeron en sonrisas y afirmaciones argelinas de satisfacción por la posición española, pero las relaciones siguieron con los mismos problemas. Esta vez el malestar ha llegado hasta el punto de que, para acordar la cumbre de hoy, hubo un insólito viaje al alimón de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y del ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, el 2 de octubre. Los dos mandatarios cerraron en Argel, con el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, la cita de hoy y consensuaron una agenda en la que destacan la inmigración y los temas energéticos.
El asunto del Sáhara
El consenso sobre el Sáhara es muy improbable, ya que Argelia sigue exigiendo la aplicación de la última versión del Plan Baker, estancada en la ONU desde hace tres años. El Gobierno del PSOE la consideró obsoleta en 2004, al tiempo que insistía en la prioridad de mejorar las relaciones con Marruecos, que en el mandato del PP quedaron bajo mínimos. Zapatero asegura que, no obstante, la posición española no ha cambiado, ya que continúa reconociendo el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, aunque también requiera, como siempre, el acuerdo de las partes para cualquier arreglo.
Pero el independentista Frente Polisario y Argelia interpretan que el cambio en la actitud del Gobierno socialista ha dado un balón de oxígeno a Rabat cuando se encontraba contra las cuerdas, sin argumentos para seguir rechazando el referéndum.
La cumbre de hoy se celebrará sin que aún se haya podido fijar fecha para la reunión equivalente con Marruecos. La cumbre hispano-marroquí debería haberse celebrado antes de finales de año y desde septiembre está pendiente una visita de Zapatero a Rabat, pero dificultades de agenda del vecino del sur mantienen en suspenso ambos acontecimientos. La diplomacia española asegura que esta situación es accidental y no deriva de ningún problema en las relaciones.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de diciembre de 2006