España es el único país del mundo en el que las inmobiliarias se presentan a las elecciones municipales y, además, en no pocos casos, las ganan. Verbigracia, Ciempozuelos, Andratx, Telde y un largo etcétera. Es de puro sentido común que si con una decisión política de recalificación de suelos el propietario se convierte en millonario, el que toma la decisión no la hace gratis, porque entre las costumbres de los españoles no existe la de ir haciendo rico al prójimo sin recibir nada a cambio. Y los españoles somos gente muy costumbrista. Hay que matar al perro de las plusvalías privadas de las recalificaciones para acabar con la rabia de la corrupción. Si las plusvalías las genera la Administración, deben ir a parar íntegras a la misma, como en Gran Bretaña, por ejemplo. Pero ya se sabe, Spain is different.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de diciembre de 2006