Los suministros de energía a Europa han vuelto a sufrir las consecuencias de la pugna entre Rusia y un país de tránsito, esta vez Bielorrusia, que ayer decidió apropiarse del petróleo que circula por su territorio, que representa un 25% del consumo en la UE.
Alemania y Polonia han sido los principales perjudicados por el cierre de los oleoductos por el forcejeo entre Moscú y Minsk. Ambos países, aliados militares y económicos, se han enfrentado en los últimos meses por los precios del gas y el petróleo.
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Alemania, que cuenta con reservas para 90 días, expresó su preocupación porque el petróleo ruso supone el 20% de su consumo. Polonia reconoció que sólo tiene reservas para 80 días. La UE aseguró que las reservas son suficientes por ahora, pero exigió explicaciones al Gobierno bielorruso.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de enero de 2007