Al ritmo de una película por año, Ventura Pons ha compuesto en la última década una filmografía quizá un tanto irregular pero desde luego coherente con sus señas de identidad cinematográficas. Con la correcta aunque descompensada La vida abismal, basada en la novela de Ferran Torrent, Pons se zambulle en la España de los setenta a través de un personaje-terremoto: un tahúr del juego y de la vida interpretado con su garra habitual por Óscar Jaenada.
Las timbas ilegales, los puticlubs de carretera, las camisas de cachemir y los ceniceros Cinzano se mezclan con las botellas de Mirinda, las paellas playeras y los helados Avidesa para componer un retrato tan sucio como luminoso de un tiempo de huida desesperada.
LA VIDA ABISMAL
Dirección: Ventura Pons. Intérpretes: Óscar Jaenada, Jose Sospedra, Antonio Valero. Género: drama. España, 2006. Duración: 88 minutos.
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Ventura Pons se ayuda de la voz de un narrador que le sirve de guía, pero que sólo en contadas ocasiones aporta información esencial. Así, su texto normalmente subraya lo ya mostrado o descifra sensaciones cuya traducción debería ser el propio espectador el encargado de traducirlas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de enero de 2007