La Audiencia de Sevilla ha archivado la causa contra el guardia civil que mató, de un tiro en la frente, a Marcos R. C. cuando éste atracaba un estanco en la barriada sevillana de Los Pajaritos. El tribunal entiende que el agente actuó "en defensa propia y de forma proporcionada ante el peligro" en el que se encontraba. El incidente provocó graves disturbios en el barrio con enfrentamientos entre jóvenes y policía.
Los hechos ocurrieron el 13 de agosto de 2002. Ese día, cuatro chicos, presuntos integrantes de la conocida como Banda del Demonio, entraron en el establecimiento y exigieron al estanquero dinero y tabaco. Los atracadores portaban machetes y un revolver falso. Dos agentes de de la Guardia Civil presenciaron el atraco en el estanco, situado en la avenida San Juan de la Cruz, mientras realizaban una inspección fiscal ordinaria vestidos de paisano.
Cuando los delincuentes salieron a la calle los agentes se identificaron, dieron el alto y en ese momento Marcos comenzó a disparar. Efectuó dos tiros y luego se subió "de paquete" a una motocicleta, según el auto. A continuación, afirman los jueces, el joven fallecido "giró la cabeza y el tronco y disparó otra vez su arma". "El único agente que iba armado respondió disparando su arma y alcanzándole primero en la pierna y luego en la cabeza", según los jueces. Los disparos fueron efectuados a una distancia de entre 12 y 14 metros.
Los jueces argumentan para archivar la causa contra el guardia civil que el revólver era simulado, pero "tenía apariencia real y con un examen visual externo confundiría a cualquier persona". "Las pruebas practicadas confirman la versión del agente", dice el auto.
La familia de la víctima solicitaba para el guardia civil 12 años de prisión. La Fiscalía había pedido el archivo, como decretó inicialmente el juzgado que investigó el caso.
A raíz de este atraco están condenados Iván A. G. y Sergio L. S. El primero a cuatro años y tres meses de cárcel y el segundo a tres años y medio por los delitos de robo con violencia. Un menor de edad fue condenado a un año y medio de reclusión.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2007