Griegos, romanos, vándalos, ostrogodos, bizantinos, árabes, normandos, aragoneses... Todos han ocupado Sicilia. Por si fueran pocos los pueblos que la invadían, Sicilia amamantó a la Mafia, la serpiente que la devora por dentro como una maldición. La eterna tragedia siciliana no tiene nada que ver con los siglos de felicidad de la historia suiza de la que hablaba Orson Welles cuando encarnaba a Harry Lime, el protagonista de la película El tercer hombre. Y como recordaba Harry Lime la paz y la felicidad de Suiza culminó con la invención del reloj de cuco.
En cambio, de los contrastes de la turbulenta, y a veces mágica, Sicilia surgieron escritores de la talla de Luigi Pirandello, Giovanni Tommasi de Lampedusa, Salvatore Quasimodo, Elio Vittorini, Vitaliano Brancati, Leonardo Sciascia, Gesualdo Bufalino, Giovanni Verga, Vincenzo Consolo o Andrea Camillieri. A todos ellos los recuerda expresamente Alejandro Luque (Cádiz, 1974) en su libro de relatos La defensa siciliana, que ha publicado la editorial Algaida.
La defensa siciliana obtuvo el IV Premio Alfonso de Cossío de Relato, convocado por el Ateneo de Sevilla. "He querido reunir ocho buenas historias que estuvieran bien contadas y que tuvieran como hilo conductor a Sicilia. He buscado rendir tributo a una tierra en la que he sido muy feliz. Hace cuatro años hice tres viajes muy seguidos a Sicilia. La isla me enamoró. Lo mejor que podía hacer para mostrarle mi gratitud a Sicilia era dedicarle un libro", explica Luque, que trabaja como redactor de El Correo de Andalucía. Entre sus libros más destacados figura Palabras mayores. Borges / Quiñones, 25 años de amistad, un apasionante recorrido por la relación que mantuvo el escritor argentino con el novelista y poeta gaditano.
Luque muestra su asombro por el hecho de que "una isla tan pequeña haya dado tanta literatura". "Hago un paralelismo con otra isla por la que siento devoción: Cuba ¿Por qué Cuba, Sicilia o Irlanda son capaces de generar tanta literatura y arte? Hubo un escritor que habló de la maldita circunstancia del agua por todas partes. Es como si en las islas la gente se formulara más profundamente las preguntas de 'quiénes somos, a dónde vamos y de dónde venimos", afirma el autor.
"Sicilia ha sido objeto de toda clase de invasiones. Y eso por no hablar del azote de la Mafia. Al mismo tiempo, Sicilia es un escenario maravilloso y soleado en el que nacen y viven escritores extraordinarios. De ese choque de sordidez y maravilla natural creía que podía salir mucho jugo narrativo", agrega.
"El momento en que visitaba Sicilia me coincidió con reflexiones personales que giraban en torno a cómo vamos asimilando nuestra propia historia: el hecho de ser andaluces, españoles, europeos y mediterráneos. Sicilia era el lugar al que iban los viajeros románticos alemanes a buscar las propias raíces. Goethe insistía en que Sicilia era la llave para el europeo que busca de dónde viene porque no quiere perder la raíz", concluye Luque.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2007