Cándido Méndez, secretario general de UGT, compartió ayer mantel con el pleno de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) y "las líneas generales" del análisis sobre la situación económica en España. Pero alertó sobre la tentación de destinar "los excedentes empresariales al ladrillo" en lugar de dirigirlos a inversiones en capital tecnológico y denunció: "La construcción es un sumidero de inversiones".
La productividad sube un 2,8% en la industria pero baja un 2,1% en la construcción
El ininterrumpido crecimiento de la economía española a lo largo de los últimos doce años arroja un saldo positivo cuyo elemento más destacable, según el secretario general de UGT, es "el récord histórico del empleo". "En España trabajan más de 20 millones de personas por primera vez en la historia", destacó Méndez. "Pero no es oro todo lo que reluce", siguió, como revela la distancia entre la elevada ocupación los hombres frente al notable desempleo entre las mujeres y los jóvenes o "el fenómeno general de la temporalidad laboral", que afecta a un tercio de los trabajadores españoles.
Pero más allá de la gran cifra, Méndez descendió a los problemas derivados de "la calidad del empleo". "Se está generando empleo en actividades de bajo valor añadido porque la construcción y los servicios de consumo, como el turismo, sustentan el crecimiento económico", explicó Méndez, "y la palabra clave es productividad".
El máximo responsable de UGT insistió en la necesidad de "reforzar la industria", el sector que paga mejor, ofrece más garantías de estabilidad en el empleo, tiene un impacto menor en la inflación y es más capaz de mejorar su productividad. "El incremento de la productividad en 2006 en la industria ha sido de un 2,8% mientras que en la construcción ha bajado un 2,1%", cifró Méndez.
Dadas las circunstancias, Méndez destacó la importancia de destinar "los excedentes empresariales a inversiones en capital tecnológico" porque España es el país europeo donde más elevados son los beneficios empresariales y más baja es la inversión tecnológica privada. Y, esencialmente, por una razón: "Porque la inversión en ladrillo madura en dos o tres años mientras que el retorno de la inversión en capital tecnológico se da en siete u ocho años".
Francisco Pons, presidente de AVE, destacó la sintonía del grupo empresarial en los términos generales del discurso de Méndez. Y bromeó: "¿Por qué no vienes tú a negociar a mi empresa, porque los que tengo allí...?". Pons recordó que AVE no negocia convenios, tarea que corresponde a Cierval, pero destacó los valores del diálogo para resolver problemas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2007