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Crónica:Fútbol | Cuartos de final de la Copa del Rey

El Betis gana terreno

Los de Luis Fernández supieron contener al Sevilla a la espera de la vuelta en su estadio

Los clásicos, los derbies son partidos con los papeles asignados. El que mejor lo interpretó eso ayer en el Sánchez Pizjuán fue el Betis, que, además también supo darle al enfrentamiento la dimensión temporal de la Copa, en la que se juega la ida sabiendo que hay una vuelta.

El Sevilla es uno de los referentes del fútbol español actual. Su juego es admirado y conocido. Su actitud tan sólo puede ser una. Mientras tanto, el Betis es un equipo en construcción en el que nadie presta mayor atención a los modos ante lo imperioso de los resultados. Luis Fernández muta su conjunto de encuentro a encuentro. Al principio pareció que se trataba de la necesidad de conocer a los jugadores de su plantilla, pero ayer quedó claro que se trata de un estilo, de una estrategia de manejo del equipo humano bajo sus órdenes. Ningún sistema es fijo, ningún futbolista es más probable que otro. Ayer, mientras el Sevilla sacaba el equipo al campo, Fernández alineó a dos de los jugadores fichados en los últimos días. Por supuesto que el cuerpo técnico sevillista no conocía de sus capacidades ni de sus habilidades. La duda es si los otros futbolistas con la camiseta verdiblanca tenían alguna idea al respecto. Quizá no era necesario.

SEVILLA 0 - BETIS 0

Sevilla: Palop; Alves, Javi Navarro, Escudé, Dragutinovic; Navas (Alfaro, m. 61), Poulsen, Renato (Martí, m. 72), Adriano; Kanouté y Luis Fabiano (Kerzhakov, m. 61). No utilizados: Cobeño y Puerta.

Betis: Contreras; Ilic, Melli, Juanito (Arzu, m. 46), Fernando Vega; Assunção

Capi; Miguel Ángel, Caffa (Sobis, m. 60), Fernando; y Dani (Robert, m. 65). No utilizados: Doblas y Rivera.

Árbitro: Pérez Burrull. Amonestó a Melli y Capi.

Unos 40.000 espectadores en el campo Sánchez Pizjuán.

Los béticos supieron ver la dimensión temporal de la Copa, en la que se juegan ida y vuelta

Fernández ordenó a sus jugadores el cierre de las bandas sevillistas y que las intentonas en ataque se limitaran a claras situaciones de contraataque o a los lanzamientos a balón parado de Assunção. El resto sería correr y correr, presionar, apoyar, cubrir, ahogar al contrario.

Al Sevilla se le atragantó el juego físico de sus contrincantes. En un principio se creyeron obligados a interpretar un fútbol de toque y gusto y no supieron salirse del guión cuando era evidente que no les era posible. Las bandas dejaron de ser el espacio de deleite que acostumbra a disfrutar el Sevilla y en toda la primera mitad tan sólo aportaron un centro de Adriano al que Kanouté no llegó por poco. Navas y Alves no supieron conectar con la suficiente efectividad para superar el conjunto defensivo que formaron Fernando y Vega.

El Betis, a lo que cayera, disparó a la puerta de Palop por un disparo de falta lejanísimo de Assunção. El recién llegado Caffa protagonizó un contraataque que, no se sabe bien si por desconocimiento de sus compañeros o por que su entendimiento del juego es así, condujo y condujo hasta que le quitaron el balón los defensores sevillistas.

Así las cosas, la segunda mitad fue una verdadero examen para el Sevilla, para el anfitrión, al que se le exigía ser superior. Juande Ramos tiró de Kerzhakov y de Alfaro, con la esperanza de que la velocidad del ruso o el atrevimiento del canterano rompieran con la muralla defensiva que el Betis había logrado construir en defensa de su portería. Luis Fernández, por su parte, refrescó el equipo sin cambiar de estrategia.

El partido continuó con más intención que calidad, lo que indefectiblemente acabó afectando a los sevillistas. El Betis es un equipo al que casi todo le sirve para mejorar lo ejecutado en el pasado. Sin embargo, lo hecho por el Sevilla a lo largo de este curso le obliga a protagonizar una notable actuación para evitar las críticas. Ayer mostró falta de ideas de cara al gol, pero, sobre todo, se echó en falta el juego dinámico de su par de centrocampistas. Renato pasó desapercibido y acabó sustituido y Poulsen ofreció de nuevo una imagen de jugador cansado, saturado, falto de recursos ante las exigencias a las que le someten los contrarios.

No es atrevido asegurar que el ganador en el enfrentamiento de ayer fue el Betis. No sólo consiguió un resultado muy valioso de cara al partido de vuelta de la eliminatoria en su estadio, sino que lo hizo frente a uno de los equipos y en uno de los estadios más difíciles. Si además se trata del archienemigo, no puede haber mejores noticias.

El duelo copero entre los conjuntos sevillanos sigue abierto, ahora toca saber quién maneja mejor la presión y a quién le afecta menos el duelo cainita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2007