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Crónica:BALONMANO | Mundial de Alemania

España se olvida de jugar

Nada le salió bien a España en su penúltimo partido en el Campeonato del Mundo. Y puede pagarlo caro. El día en que David Barrufet estableció un nuevo récord de partidos internacionales, 246, dejando atrás por uno el que compartía con Lorenzo Rico, el equipo de Juan Carlos Pastor pagó una deuda que tenía pendiente frente a Croacia desde que la derrotó en la final del Mundial de 2005. Allí, en Túnez, la euforia del primer título supremo lo embargó todo. En Colonia, ayer, España soportó muy mal la humillación que le infligió Lino Cervar, el técnico balcánico, cuando, ganando el partido por ocho goles (27-35), pidió tiempo muerto a falta de un minuto.

Aquello fue la gota que colmó el vaso. Porque los jugadores españoles estaban ya calientes no sólo por todo lo ocurrido ante Alemania en los cuartos de final, sino también por no haber conseguido estar a un nivel mínimamente aceptable durante los 60 minutos contra Croacia. Y, sobre todo, porque la derrota les condena a jugar una auténtica final ante Islandia, el sábado, para conseguir el séptimo lugar, el último clasificatorio para el torneo preolímpico con vistas a Pekín 2008. "No te gusta que te ganen por ocho", confesó un apesadumbrado Pastor; "y, luego, Cervar pide un tiempo muerto que es de risa. Pero espero que algún día descubra el daño que hace y la falta de fair play que eso supone".

La selección de Pastor se jugará mañana contra Islandia la última plaza para el torneo preolímpico

El enfado fue mayúsculo entre los españoles. Y la actitud incluso agresiva de algunos sobrepasó el listón de lo correcto. Cuando se recuperó la calma, varios croatas les pidieron disculpas. "Tienen razón, pero deberían pensar también en su juego", consideró el lateral Metlicic; "Lino no ha querido insultar a España. Personalmente, he pedido excusas". Y el central Balic agregó: "Cervar quería sólo felicitarnos por el buen partido que hicimos, pero nada más. Fue un error. Pido perdón".

Sin embargo, ese asunto no podía enmascarar el mal partido que realizó España frente a Croacia. Balic, el mejor jugador del mundo, se aferró al timón de mando de su equipo, asumió toda la responsabilidad y se convirtió en el verdugo de los pupilos de Pastor. La defensa española naufragó por todas partes. No basculó bien. Las ayudas no funcionaron. No se logró cerrar el camino del pivote rival. El portero tuvo motivos para sentirse desprotegido. Sólo cuando Pastor planteó una cobertura mixta de Davis contra Balic, el central croata quedó desplazado del juego. España se acercó aprovechando una doble exclusión de los croatas (22-25). Pero entonces surgieron las figuras de Metlicic y Lackovic y la del larguirucho pivote Vori y el marcador volvió a desequilibrarse.

La selección española no jugó bien y pareció perdida mentalmente. Y ésa es la tónica seguida a lo largo de la competición. Los lanzadores volvieron a fallar. Y todo el peso del ataque quedó en manos de un novato de 21 años, el extremo Víctor Tomás, y de un veterano como Mateo Garralda, de 37, que volvió a demostrar lo que se puede conseguir con garra y motivación.

A España le queda un partido, mañana (14.00 horas) ante Islandia. Pero es decisivo. Si lo pierde, necesitará imperiosamente ganar el Campeonato de Europa de Noruega, en febrero de 2008, para obtener una plaza en los JJ OO. O esperar la carambola de que el campeón libere una plaza en el torneo preolímpico.

Semifinales: Francia, 31; Alemania, 32 (dos prórrogas). Dinamarca, 33; Polonia, 36 (dos prórrogas).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2007