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Albaneses y serbios esperan con tensión el estatuto de Kosovo

Belgrado / Pristina

Serbios y albanokosovares esperan con creciente tensión que la ONU desvele hoy oficialmente el plan para el futuro de esta provincia serbia, administrada por la ONU desde 1999 y que aspira a la independencia. El plan elaborado por el diplomático finlandés Martti Ahtisaari, que se ha convertido en el secreto peor guardado de la diplomacia occidental, ofrece una especie de independencia tutelada por la UE.

En Belgrado, el primer ministro, Vojislav Kostunica, un nacionalista moderado, se ha negado a recibir a Ahtisaari, que se entrevistará con el presidente, el europeísta Boris Tadic. En Kosovo, los 17.000 soldados desplegados por la OTAN se encuentran en estado de máxima alerta. "Vigilaremos la situación de cerca y transmitiremos el mensaje: 'No intentéis nada, estamos aquí", dijo el responsable de la KFOR, Roland Kather.

Aunque en teoría su contenido se hará público hoy en Belgrado y Pristina, las filtraciones han sido numerosas. El miércoles, un diario de Kosovo, Lajm, publicó cuatro páginas en blanco, que debían contener el texto completo del documento y que decidió no publicar después de recibir presiones por parte del Gobierno. Sin embargo, la agencia Reuters sí pudo acceder al texto y confirmó que no contiene la palabra clave: "Independencia".

Kosovo podrá formar parte de organizaciones internacionales y tendrá sus símbolos nacionales, pero la gestión del Gobierno será supervisada por un alto representante de la comunidad internacional (como el que existe actualmente en Bosnia). Uno de los grandes problemas es el estatuto que tendrán los territorios que se encuentran al norte de Kosovo, poblados al 99% por serbios y que se niegan a aceptar la soberanía de Pristina. Olivier Ivanovic, un líder serbio moderado, señaló ayer que podrían "declarar su propia independencia".

Complejas negociaciones

Serbia, que se encuentra inmersa en unas complejas negociaciones para formar un Gobierno de coalición, se niega a aceptar la independencia de Kosovo, un territorio del tamaño de Asturias, que cuenta con dos millones de habitantes, en un 90% albaneses. Los albaneses de Kosovo, por su parte, se niegan a aceptar cualquier cosa que no sea la independencia. En realidad, el plan de Ahtisaari ofrece la independencia, sin pronunciar la palabra, lo que puede desatar la frustración de una parte de la población albanesa. Koha Ditore, el periódico independiente más importante del territorio, aseguraba ayer que el texto de Ahtisaari contenía "sorpresas desagradables".

Tras la presentación del plan, es muy posible que se produzca una nueva ronda de negociaciones entre Belgrado y Pristina, destinada a tratar de convencer a Rusia de que no ejerza su derecho al veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Si no se producen más obstáculos, el plan podría comenzar a aplicarse en torno a la próxima primavera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2007