Después de un año de incremento exponencial de la violencia, atizada por miembros del depuesto régimen talibán, la Cámara baja de Afganistán aprobó un proyecto de ley de amnistía para todos los combatientes de los 25 años de guerra en el país, incluido el mulá Omar, la máxima autoridad talibán. La medida, criticada con firmeza por las organizaciones de defensa de los derechos humanos, se aprobó el miércoles, aunque sólo se hizo pública ayer. El Parlamento sostiene que con ella pretende contribuir al proceso de reconciliación nacional.
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El texto establece que todos aquellos que estuvieron implicados de una manera u otra en los conflictos en las últimas dos décadas no serán procesados. La amnistía beneficia incluso a los dirigentes acusados de crímenes de guerra, como el propio mulá Omar, huido desde la invasión de Afganistán en octubre de 2001, y el ex primer ministro y líder de Hezbi Islami, Gulbudin Hekmatiar.
"Con el fin de unificar la nación, hemos decidido decretar esta amnistía para toda la gente implicada en los conflictos", declaró el líder de la Comisión de Defensa y Asuntos Territoriales del Parlamento, Nurulhaq Olomi. "Incluso podemos invitar a cada talibán que sea afgano y a todo afgano que no esté en nuestro Gobierno a que retorne a una vida normal", añadió. Con ello, continuó, se pretende que los afectados "entren en la senda de la vida normal, lo que tendrá un efecto cien por cien positivo en la paz y estabilidad en Afganistán".
El proyecto de ley debe todavía recibir la luz verde de la Cámara alta y del presidente afgano, Hamid Karzai, quien recientemente ha reiterado su oferta de negociaciones a los talibanes. Tras conocer el contenido del borrador, la oficina de la ONU en Kabul emitió un comunicado en el que advirtió de que "para que cualquier proceso de reconciliación tenga éxito, se debe reconocer el sufrimiento de las víctimas". "Los únicos que tienen el derecho de perdonar a los responsables de las violaciones de derechos humanos son las propias víctimas", destacó la ONU.
Precisamente ayer, el ministro de Defensa británico, Des Browne, anunció que incrementará en 800 soldados el número de tropas del Reino Unido destacadas en el sur de Afganistán, donde la insurgencia es mayor. Londres tiene ya 5.000 soldados en la provincia de Helmand y 1.000 en Kabul.
Mientras, Estados Unidos entregó al Ejército afgano 200 blindados artillados Humvee, 800 camiones acorazados y 12.000 ametralladoras como parte de los esfuerzos norteamericanos para capacitar a las fuerzas armadas afganas en la defensa de su país, lo que favorecería una retirada progresiva de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN que luchan contra los restos del régimen talibán.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2007