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MIRADOR

Affari di cuore

¿Tiene coherencia que la esposa de un ex primer ministro recurra a la prensa para exigirle públicamente disculpas por haber ofendido su dignidad? ¿Es relevante periodísticamente recoger el mensaje abriendo la primera página como lo ha hecho el diario italiano La Repubblica? ¿Transgrede el ofensor la confianza de su pareja por dirigirse coquetamente en una fiesta a una mujer confesándole, con un toque entre machista y bufón (y de eso está bien dotado el aludido), que "si no estuviera ya casado, me casaría con usted inmediatamente" y a otra, "contigo me iría a una isla desierta"? ¿Es sincera la disculpa que el esposo le ha expresado, por supuesto, también a través de la prensa?

Los Berlusconi -Silvio y Veronica- han decidido airear un incidente conyugal, que esconde probablemente algo más profundo que una simple bronca. Tal vez sea el preludio de un divorcio con mucho dinero en juego. Il Cavaliere tiene dos hijos mayores de un primer matrimonio y dos menores de su segundo con su actual mujer. Italia se ha convertido en la consulta del psicólogo, de la feminista airada, del confesor de sotana y del avieso abogado. Berlusconi apenas puede escapar (quizás ni lo quiere) de su antiguo papel de pianista de cabaré y de showman. Y su esposa Veronica saca tics dramáticos de su ex carrera de actriz teatral. Cuando su marido dio el salto a la política en 1994 confesó que le encontraba "irresistible". Desde entonces hasta hoy se ha ido distanciando de él, pero siempre con gran discreción. Más de la mitad de los italianos critica su gesto de enviarle una carta a un diario. El democristiano Rocco Butiglione cree ser ingenioso con esta solución para el líder de Forza Italia: "Preséntate con el corazón en la mano y una rosa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2007