Más de medio millón de euros (549.002 euros exactamente) le ha costado a la industria farmacéutica su propio sistema de autorregulación de la publicidad y las prácticas de promoción. El control entró en vigor en 2002, y se reforzó en 2004 con la implantación de una unidad de supervisión deontológica, según los datos que dio ayer el director de este servicio, José Zamarriego.
El sistema de control es un mecanismo en el que la unidad puede actuar de oficio, o a instancias de otra compañía o algún profesional sanitario. Su objetivo es velar porque en los actos donde los laboratorios hacen publicidad de sus productos entre los profesionales sanitarios cumplen el Código de Buenas Prácticas del sector. En él se regulan prácticas como el contenido de la publicidad (no se puede atribuir a un fármaco propiedades que no tiene o compararlo con otro sin datos que lo sustente); las atenciones que se tienen durante los congresos y seminarios que financian y los incentivos a prescriptores -médicos- o dispensadores -farmacéuticos-.
El sistema consta de tres niveles. En el primero, la unidad de supervisión deontológica recibe -o busca- información de las actividades en las que participan los laboratorios e investiga si cumplen el código. En el segundo, una comisión formada por tres expertos, se intenta solucionar con mediación los conflictos entre empresas (una puede pedir que otra retire una publicidad o elimina un incentivo a los médicos por recetar sus productos, por ejemplo). Si no se llega a un acuerdo, interviene un jurado de Autocontrol de la Publicidad, una organización independiente que es la que ha impuesto el medio millón en multas, cuyo importe se dedica a financiar el sistema de autocontrol.
Este último nivel tuvo que actuar en 2006 sólo cuatro veces, frente a 18 de 2005. Ello es una muestra del rigor con que los laboratorios se toman su código, dijo Zamarriego. Este sistema, aparte de garantizar una competencia en igualdad, supone un ahorro para las empresas, que pueden gastar menos en publicidad. Esos cuatro casos -que pueden consultarse en www.farmaindustria.es- se referían a quejas por la publicidad (Amgen contra Roche; Tyco contra Amersham; Novartis contra Roche y Amersham contra Tyco).
Otro dato a destacar del balance de los tres años de funcionamiento de la comisión es que cada vez hay más eventos dirigidos a farmacéuticos, muestra del papel creciente que éstos tienen al poder escoger el medicamento cuando se receta por principio activo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2007