La demolición ayer por explosión de una parte de la roca de la pared de Els Degotalls, en Montserrat, debe poner el punto final a la inestabilidad de la zona y a los problemas de desprendimientos que afectan a la calzada de la carretera como al servicio de tren cremallera. Hoy se comprobará la efectividad de la voladura y, si como se presumía ayer por la la tarde, ha sido positiva, se podrá normalizar la circulación en dos semanas y volver a poner el tren cremallera en marcha en un mes, según explicó tras la explosión el presidente del Patronato de la Montaña de Montserrat, Jordi López.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de febrero de 2007