La elevada abstención en el referéndum andaluz de ayer oscureció la aprobación del nuevo Estatuto de Autonomía para la comunidad con mayor población de España y conmocionó a los partidos, sobre todo al PSOE, impulsor de la reforma. Sólo votó el 36% de los 6.185.664 andaluces llamados a las urnas, la participación más baja en la historia de Andalucía, si bien el sí barrió con el masivo apoyo del 87% de las papeletas y el no logró el 9,5% de los votos. El presidente andaluz, el socialista Manuel Chaves, achacó la abstención a la excesiva confianza en el sí, pero asumió la responsabilidad del tropiezo.
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También Javier Arenas, líder del PP andaluz, reclamó una "reflexión profunda" al reconocer que los partidos no han sabido movilizar a sus votantes, a pesar de que ninguna de las cuatro formaciones con representación parlamentaria propugnaba la abstención: PSOE, PP e IU optaron por el sí, mientras el Partido Andalucista pedía el no.
El nuevo Estatuto sustituye al aprobado en 1981 con un apoyo del 89% de los votos y una participación del 53,7%. Con el texto aprobado ayer, Andalucía se reafirma como "nacionalidad histórica", así definida también en el anterior Estatuto, basada en una "realidad nacional", como precisa ahora el preámbulo. El nuevo texto destaca como novedad la competencia exclusiva que se otorga la comunidad andaluza sobre las aguas de la cuenca del Guadalquivir que discurran por territorio andaluz.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de febrero de 2007