Con el "olor algo aflautado del hinojo" y de muchos recuerdos está construida esta novela de Isabel Cobo. Un homenaje a la vida rural y a la cotidianidad.
UTILIDADES DE LAS CASAS
Isabel Cobo
Caballo de Troya. Madrid, 2007
139 páginas. 12 euros
Como quiera que he escuchado esta novela de Isabel Cobo como si se tratara de una lluvia suave que va calando, contaré tranquilamente lo bella que me ha parecido esa particular memoria que impregna el texto y que se desenvuelve en el universo organizado de las cosas. Así, en un tiempo rural ya desaparecido, hay dos casas próximas, una para el día y otra para la noche. En una se duerme (la de arriba) y en otra (la de abajo), llena de sillas y mesas, sucede el trajín familiar. Y es en este escenario que la autora decide festejar el recuerdo que emana de los espacios que se ocupan. Son las casas (la de arriba y la de abajo) y quienes las habitaron, quienes hacen crecer a la protagonista que narra. Ella nos hablará de las veladas transparentes, de los miedos que no se ocultan, de las múltiples sillas que se sacan al fresco para sentar a vecinos que conversan. De esa mesa cien veces servida y de prismáticos de largo alcance con los que el abuelo dice ver el mar: también de la esencial memoria del tacto y del aroma que se recuerda: el "olor verde azulado del ciprés" o el "olor algo aflautado del hinojo".
Isabel Cobo ( Madrid, 1958),
autora en 2003 del Premio de Poesía Infantil Luna del Aire por el libro Versos para estar guapo, ha escrito una historia sencilla enlazando pasajes de las cosas como si fueran cerezas que se sacan engarzadas de una canasta. Sí, Isabel Cobo ha escrito sobre la memoria minúscula y lo hace con sencillez, aplomo y energía, y el resultado produce bellos destellos que se expanden por un texto donde una niña crece al celebrar la memoria de las cosas. Cosas: una silla, una fresquera, un cuento, una palmera, la huerta...
Así, la letra templada de Isabel Cobo recorrerá la geografía del recuerdo y los lugares que se visitan adquieren al recobrarlos un valor inmenso. Allí está la voz de quienes antes existieron y el silencio fresco que procura la penumbra. Son cosas de las casas próximas (la de arriba y la de abajo). En una página el escritorio, en otra la luz del flexo, en otro momento la cama de princesa donde la protagonista de niña se acostaba. Utilidades le las casas es una delicia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2007