Con la voluntad de contar la historia reciente de España, Fernando Olmeda ha escrito Contraseñas íntimas. En su primera novela el escritor madrileño presta especial atención a los primeros años ochenta. La novela cuenta la historia de dos hermanos y a través de ellos las tramas familiares, políticas y sociales que sirven para acercarse a las famosas dos Españas.
CONTRASEÑAS ÍNTIMAS
Fernando Olmeda
Algaida. Madrid, 2006
342 páginas. 19 euros
Lo que sucedió el 23 de febrero de 1981 en el Congreso de los Diputados no necesita explicación, creo, pero el lema totus tuus (todos tuyos) quizás sí: fue el eslogan elegido para recibir a Juan Pablo II en 1982. Pues bien, los protagonistas de la primera novela de Fernando Olmeda (Madrid, 1962) se mueven en la misma España que, además de presenciar el golpe de Estado tejeril y la visita del Papa, vio unos mundiales de fútbol, la ley del divorcio, asistió al estreno de Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón
de Pedro Almodóvar, y sufrió decenas de asesinatos terroristas.
La acción, que se desarrolla entre la frontera salmantina con Portugal, Salamanca y Madrid, y que tiene por protagonistas a dos hermanos: Buenaventura Polo (el mayor, guardia civil en un pueblo de contrabandistas) y Tobías (periodista recién salido de la facultad), entrelaza varias tramas políticas, amorosas y familiares sin que ninguna de ellas alcance el grado de principal. En este sentido, la novela parece aspirar a la exhaustividad del anuario periodístico, donde no caben muchas concesiones a la intrahistoria de las personas que vivieron los hechos.
Alegóricamente, si los dos hermanos encarnan sendas Españas de las de aquel tiempo, entonces la representada por el vacilante y suspicaz Buenaventura, un país rural y algo cainita que no sabía cómo adaptarse a su propia mutación en un Estado diferente, era la que debía retirarse para dejar paso al mundo urbano, comprometido y con algunos valores muy claros de Tobías. Las acciones de estos dos hermanos, en cualquier caso, dejan entrever una voluntad narrativa que va más allá, y que tal vez sea la de contar la historia reciente de España, como hizo Galdós, periodista también, y que también empezó a novelar narrando una conspiración antiliberal -entre otras cosas- en La Fontana de Oro.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2007