La prolongada sequía de la campaña 2006 que culminó con un otoño templado y lluvioso, ha dado lugar en España a aceites amargos con menor grado de afrutamiento que en otras temporadas, salvo en los olivares con regadío. A grandes rasgos, en los vírgenes extra de mayor calidad prevalecen los aromas a hierbas recién cortadas, a tomates maduros y a manzanas verdes, con finales de boca en los que no faltan los dejes a alcachofas y a higuera. Aceites, de la última cosecha, cada vez mejor presentados, en botellas de diseño, con indicación de las variedades de aceitunas y la fecha de la añada. Marcas con collarines o contraetiquetas que especifican sus características sensoriales. Auténticas fichas de cata que detallan las aceitunas con que han sido elaborados y facilitan recomendaciones gastronómicas. Algunos corresponden a partidas seleccionadas. Otros son aceites de finca o de hacienda agrícola provenientes de los olivos de sus propietarios. Un fiel trasunto del concepto vinícola chateaux francés, en versión olivarera, en el que la calidad prevalece sobre el rodillo de las cantidades.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2007