Un verano, hace diez años, la presentadora de Channel nº 4 (Cuatro) y una amiga decidieron hacer las maletas y poner rumbo a Marruecos.
¿Cómo surgió la idea?
En pleno agosto no sabíamos qué hacer y de pronto nos dio el punto. Yo no había estado nunca. Y allá que nos fuimos en mi todoterreno.
¿Primera parada?
Tánger. Es increíble lo cerca que está y lo brutal que es el cambio cultural. Es como viajar en el tiempo. Fue mi primer contacto con esa sociedad internacional ya en decadencia, aunque la ciudad sigue teniendo un calor increíble.
¿Le vendieron muchas cosas?
Nos habían prevenido del acoso en los mercados, y es cierto que son muy persistentes. Nos timaron varias veces, la verdad. Pero hay que entrar un poco en el juego, es mejor dejarse llevar. Uno va a conocer otra cultura, y o la aceptas o te quedas en tu casa.
Y de allí...
Rumbo sur, a Marraquech.
A la plaza de Jamaa el Fna...
Desde luego me impresionó. Recuerdo que había dentistas con los dientes que acababan de arrancar sobre la mesa. Yo que pasé toda la infancia en el dentista...
¿Un sitio del país que hay que visitar?
Esauira, en el mar, lleno de hotelitos bonitos y baratos.
¿Un recuerdo?
Una maleta de cuero preciosa que huele como un rebaño de corderos.ANA GARCÍA-SIÑERIZ
PRESENTADORA
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2007