La Audiencia Provincial de Girona ha condenado a una pena de dos años de prisión y a la inhabilitación para trabajar como policía durante este periodo de tiempo a una agente de la Policía Local de Salt (Gironès) que fue denunciada después de haber agredido a un vendedor del mercado municipal de esta localidad.
Los hechos ocurrieron el 6 de noviembre de 2002 y el detonante fue una discusión entre la agente y el agredido sobre si la furgoneta del vendedor estaba bien o mal aparcada. La agente se disponía a multarla cuando el comerciante salió de su puesto de venta para evitar la sanción, argumentando que tenía derecho a estacionar allí. La policía no atendió las razones del marchante y, tras un cruce de insultos, sacó las esposas y le gritó que quedaba detenido.
El hijo del vendedor intentó mediar en la disputa y llegaron a intervenir tres agentes más de la Policía Local en la discusión. En un momento en que el vendedor se sentó en un banco del mercado, la agente ahora condenada le golpeó en la cabeza con unas esposas a modo de puño americano, lo que le provocó un esguince cervical al comerciante.
La sentencia de la sección cuarta de la Audiencia de Girona considera "del todo desproporcionada" la actuación de la agente porque, añade, "no actuó de forma defensiva" ni tampoco hubo "provocación" por parte del vendedor "para reaccionar así."
La agente ha sido condenada por los jueces como autora de un delito de lesiones, mientras que el vendedor, por su parte, ha sido considerado culpable de una falta contra el orden público por la que tendrá que pagar una multa de 60 euros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de abril de 2007