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La moda valenciana se recicla articulada desde cinco prismas

Reciclarse o morir de aburrimiento. Que la moda esté llegando a los museos, lejos de ser una novedad, comienza a ser un tema más que recurrente en los contenedores culturales. Prueba de que esta disciplina, hija de las artes decorativas, ha ganado su espacio en los lugares destinados tradicionalmente a la alta cultura. Ahora, llega también a los ecoparques. La Pasarela del Mar, dentro del discontinuo festival Recrea que tuvo lugar ayer en la explanada del ubicuo edificio Veles e Vents del Puerto de Valencia, ha reunido a seis nombres emergentes de la moda valenciana y los ha fundido con los alumnos de la Escuela de artes superior de diseño de Valencia, coordinados por Laurent Mercier, con el objetivo de potenciar a los diseñadores desde la sensibilización medioambiental. Con mayor y menor fortuna. Luxoir, Nona, Tonuca, Theo Garrido, Jaime Piquer y Alejandro Sáez de la Torre se han puesto manos a la obra con materiales como la rafia de colores, el papel de embalar, las bolsas de plástico, las tapas de bebidas, y la arpillera y les ha llevado a desarrollar una labor que devanea con disciplinas fronterizas como la arquitectura, diseño industrial, la decoración o el disfraz, con las cuales les gusta medir límites. El debate sobre la moda, la globalización, la conciencia ecológica, el reciclaje sus influencias y sus consecuencias son el punto de arranque de esta singular pasarela. Una propuesta articulada desde cinco prismas que someten a análisis los efectos del diseño y la creatividad sobre un fenómeno tan mediático como el del calentamiento del planeta. Algo así como "Al Gore-se-encuentra-con-Martin Margiela", pero de baja intensidad. Una verdad inconveniente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de abril de 2007