Estados Unidos rechazó cualquier conexión entre el asunto de los 15 militares británicos capturados por Irán y los cinco iraníes detenidos desde enero por las fuerzas de la coalición en Irak. "Nos oponemos a todo nexo" entre los dos asuntos, declaró en la tarde del viernes (madrugada de ayer en España), el portavoz del departamento de Estado, Sean McCormack.
El portavoz hizo este comentario, en respuesta a la pregunta de un periodista sobre la posibilidad de un intercambio entre los marinos capturados hace una semana en aguas del golfo Pérsico y los cinco iraníes arrestados el 11 de enero en Erbil, la zona kurda al norte de Irak, por el Ejército estadounidense.
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Los cinco iraníes, presentados por Teherán como diplomáticos, permanecen bajo custodia de las fuerzas de la coalición, que les acusa de haber entregado a los insurgentes en Irak tecnología para los dispositivos explosivos que hacen estragos entre los soldados. Según Washington, se trata de cinco pertenecientes a los Guardianes de la Revolución, un cuerpo de élite del Ejército iraní, que formaban parte de la red de suministro de armas y tecnología a los insurrectos en Irak. El Gobierno de EE UU ha condenado la detención de los marinos británicos y ha apoyado públicamente a Londres. Pero Washington trata de mantenerse un tanto al margen de la disputa, que un portavoz del Pentágono ha calificado como "una situación delicada en una fase crítica".
"Hay dos fuentes anónimas iraníes que han tratado de involucrar a EE UU en todo este asunto sugiriendo un intercambio de personas", añadió McCormack. "Rechazamos toda sugerencia de las fuentes iraníes sobre una eventual conexión entre ambas cuestiones", indicó. El portavoz se refirió a informaciones de prensa y añadió que, hasta el momento, ningún responsable iraní se había dirigido a EE UU sobre un eventual intercambio.
Interrogado sobre la ayuda diplomática que EE UU ha ofrecido al respecto a su aliado británico, el portavoz mantuvo un discurso muy prudente, el adoptado por la Administración estadounidense desde el inicio del asunto. Anoche, sin embargo, el presidente George W. Bush, declaró que la detención de soldados británicos por parte de Irán era algo "inexcusable".
"Es un tema grave porque los iraníes sacaron a esta gente de aguas iraquíes", dijo Bush, quien añadió: "apoyo de forma enérgica los intentos del gobierno de [Tony] Blair para resolver el problema de forma pacífica".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de abril de 2007