Oriundo de Níjar, en Almería, Mateo es muy madrileño. Vive aquí desde hace tiempo y jamás sale en Semana Santa, "la semana más bucólica del año en la capital". Invita a diversos amigos a pasar estos días en su casa de Chamberí. Este año recibe a un matrimonio de hispanistas ingleses expertos en el Madrid del XIX y en el bandido Luis Candelas, que, según ellos, ejerció de espía para los ingleses en 1835.
Los Singstone son melómanos omnívoros: les gusta todo. Mateo les ha preparado un banquete musical diario sólo apto para espíritus exquisitos. La gira comenzó anoche con una escapada a La Buena Dicha (Prosperidad), donde actuaba el grupo de rockabilly Los Insaciables. "Os voy a demostrar que Madrid es una esponja", dijo a la salida.
Hoy van a un concierto de música chicana en La Casa Encendida. Mañana, el Coro de Cámara de San Petersburgo con piezas de la Pascua ortodoxa rusa (basílica de San Miguel). El martes, por la tarde, gregoriano en la iglesia de San Antonio de los Alemanes; por la noche, plato fuerte de flamenco (teatro Gran Vía): Estrella Morente, Joaquín Cortés, Antonio Carbonell, La Barbería del Sur y más duendes. El miércoles, Sala Clamores, donde actúa el maestro Pedro Iturralde con tres músicos de lujo: Mariano Díaz, M. A. Chastang y C. Carli. La noche de Madrid suena a saxo. Para no abrumar, día libre el jueves, con paseo matinal por el Retiro y ritmos de todo el mundo. El viernes, saetas en la procesión del Jesús de Medinaceli, por las calles en que Luis Candelas oficiaba. Sábado, tambores cercanos en la procesión de la Soledad. Mateo y los Singstone, encantados, y usted también si se monta algo similar con arreglo a sus querencias.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de abril de 2007