Cuando Acciona acordó salir de Airtel/Vodafone con gigantescas plusvalías, a los inversores les daba miedo lo que iba a hacer con su dinero. Acciona logró en una operación más beneficios que en décadas de negocio tradicional, pero llegó a valer en Bolsa menos que el dinero a ingresar por aquella venta.
Justo por esa época se lanzaba a la diversificación geográfica y sectorial con la toma de participaciones en dos empresas (la polaca Elektrim y la española Avánzit) que
suspendieron pagos justo después de que la constructora comprometiese en ellas recursos millonarios
. Con la presión de reinvertir las plusvalías por razones fiscales, el grupo materializó su mayor inversión en FCC, donde alcanzó una participación del 15%. Acciona volvía a dar argumentos a los críticos, que decían que eso suponía reconocer a sus rivales mayor capacidad de gestión que a ellos mismos. Lo cierto es que acabaron logrando plusvalías de más de 1.000 millones cuando vendieron el 15% a Inmocaral el pasado año.
Mientras, Acciona fue acometiendo inversiones más acertadas y el año pasado vio llegar su gran oportunidad. El grupo constructor había rechazado acercamientos de algunos asesores de Endesa para bloquear la OPA de Gas Natural, pero acabó lanzándose de lleno a la batalla por la eléctrica en una apuesta ganadora. Al día siguiente de entrar en el capital, ya tenía plusvalías de 430 millones que no han hecho más que engordar.
Ahora, el grupo constructor ha firmado con la italiana Enel un ventajoso acuerdo con el que no sólo se hace con el control del negocio de renovables de Endesa y un papel protagonista en la gestión, sino que se reserva una ventajosa opción de venta (a mayor precio que la OPA de E.ON) por 10 años. Si la cosa va bien entre Acciona y Enel, perfecto. Y si no, plusvalías millonarias para consolarse. Acciona siempre gana.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de abril de 2007