Una carta escrita a muchas manos. Fue el resultado de la concurrida asamblea que reunió ayer en la parroquia de San Carlos Borromeo a decenas de feligreses y vecinos del barrio de Entrevías, según explicaba anoche Carmen Díaz, presidenta de Madres Contra la Droga, una asociación muy vinculada históricamente a la iglesia. Había que decidir qué hacer ante la decisión del arzobispado de cerrar la iglesia y ceder a Cáritas la gestión de la ayuda social.
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Así que, en una parroquia, conocida como "la de los marginados", que desde hace 27 años ha servido de lugar de encuentro y ayuda a toda clase de excluidos (ex presos, drogadicos, madres de toxicómanos, inmigrantes, niños de la calle...) ayer volvió a haber una gran reunión. Estaban invitados todos aquellos que se sintieran vinculados a la parroquia y a su futuro.
Y lo que salió de esa reunión fue una carta dirigida al arzobispado en la que le piden que vaya al barrio a dar explicaciones. "Nunca habíamos tenido problemas con el arzobispado. Pero hace un año vino el obispo Fidel Herránz y se llevó los libros de la parroquia. Aunque se comprometió a no cerrar la iglesia", comentaba Carmen Díaz, presidenta de Madres Contra la Droga. "No han devuelto los libros en un año y ahora vienen con que no cumplimos con la liturgia ni con el catequismo, pero ellos les cobran 40 euros a los feligreses por las partidas de bautismo. Nosotros nunca cobramos".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de abril de 2007