Los consumidores británicos no se resignan a que la tienda de música online iTunes les imponga precios más caros que al resto de usuarios del mundo. Y Bruselas ha atendido la demanda interpuesta por estos consumidores en la que pidieron la intervención de la Comisión Europea al comprobar que iTunes -filial de la multinacional estadounidense Apple, que controla el 80% del mercado musical en Internet- aplica precios más caros por bajar una canción en el Reino Unido, que en otros países europeos como Francia y Alemania.
Algún ejemplo: mientras que en los países de la zona euro descargar una canción cuesta 99 céntimos, en el Reino Unido el precio es de 1,17 euros, es decir, el 18% más caro. En Dinamarca, el precio se sitúa en los 1,07 euros.
Como respuesta a la denuncia de los consumidores británicos, el departamento que dirige la comisaria de Competencia, Neelie Kroes, abrió una investigación en abril de 2005 por considerar que se estaba produciendo una división territorial del mercado que suponía una práctica restrictiva de la competencia.
Las pesquisas de Bruselas alcanzan también a las grandes empresas discográficas -EMI, Warner, Universal y Sony BMG-, que "han impuesto" estas condiciones en sus tarifas en el acuerdo con Apple. La Oficina de la Unión de los Consumidores Europeos, consideró ayer que la decisión adoptada por Competencia era una buena noticia, pues temía que hubiera archivado el expediente.
El portavoz de Competencia, Jonathan Todd, manifestó ayer que a la Comisión le "gustaría que el público de toda la Unión Europea tenga la oportunidad de comprar en iTunes lo que quiera y al precio que quiera". La tienda virtual iTunes comprueba la residencia de cada comprador a través de los datos de su tarjeta de crédito y exige que en cada país se utilice una tarjeta emitida en el mismo Estado del que procede el consumidor.
Sellos independientes
Apple quiso tener una tienda con precios únicos en todo el ámbito europeo -"tienda paneuropea"- que fuera accesible a todos los consumidores, pero este modelo no ha sido posible por la oposición de las discográficas, que alegaron que existían ciertas restricciones legales derivadas de los derechos de autor que, en general, pertenecen al ámbito nacional.
Por otra parte, también las discográficas están en el punto de mira de Bruselas. Teme que el proceso de concentración que registra el sector pueda acarrear la desaparición de los sellos independientes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2007