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De la Vega anima a las mujeres chinas a luchar por sus derechos

En el extranjero, cuando los ataques del PP quedan lejos, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega está visiblemente más cómoda y se dedica a presumir de lo logrado en España. Ayer en Shangai, en la primera jornada de trabajo de un largo viaje preparado para impulsar el año de España que ha declarado el gigante asiático, lo hizo en las dos vertientes que más le gustan: las políticas de igualdad y la pujante economía española.

La economía concentra los esfuerzos de la vicepresidenta en este viaje, pensado para aumentar la "escasa" presencia de compañías españolas en China, según admite el Gobierno. Pero a las políticas de igualdad dedicó ayer un buen rato, en una reunión con la presidenta de la federación de mujeres de Shangai, Meng Yankun. En un país donde las mujeres ganan peso poco a poco -ya están al 50% entre los universitarios- y pretenden dejar atrás los tiempos de los abortos masivos de fetos femeninos y abandonos de niñas, De la Vega se atrevió a pronunciar palabras tabúes: derechos humanos.

"Las mujeres son víctimas de la pobreza, pero en ocasiones también del desarrollo. Por eso son muy importantes organismos como el suyo", le dijo a Yanjun, "para avanzar en el reconocimiento de los derechos de las mujeres y luchar contra la violación de los derechos humanos de las mujeres", sentenció.

Recuperar el tiempo perdido

De la Vega visitó la fábrica en Shangai del Grupo Antolín, líder en fabricación de techos de automóvil, implantado en 21 países. La vicepresidenta está especialmente preocupada porque España, dice, ha llegado tarde a China y está muy lejos de ocupar el papel que le corresponde como octava potencia mundial. "Queremos recuperar el tiempo perdido, subirnos al tren de la historia", afirmó. Por eso visita todos los lugares emblemáticos de la representación española, incluida la prestigiosa escuela de negocios CEIBS, donde departió con el presidente ejecutivo, el español Pedro Nueño, y con alumnos españoles.

Allí se encontró con la empresaria Ana Patricia Botín, cuyo grupo, el Santander, quiere ampliar su presencia en este país de 1.300 millones de posibles clientes, con un sistema financiero muy atrasado.

De la Vega no oculta que una de sus metas es ayudar a grandes empresas a introducirse en este mercado. Por eso su primera etapa ha sido Shangai, la capital económica de la cuarta potencia mundial, una megalópolis de casi 18 millones de habitantes -más que Holanda- donde surgen centenares de rascacielos futuristas y la economía crece por encima del 17% (en España lo hace al 3,9%).

China es ya un objetivo prioritario de la política exterior, según De la Vega, que ha hablado con 14 presidentes de compañías relevantes españolas y tiene intención de aprovechar sus reuniones con el primer ministro, Wen Jiabao, y el consejero de Estado, Tan Jiaxuan, para agilizar varios proyectos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2007