Cuatro días de combates en Mogadiscio causaron la muerte de 381 personas y heridas a otras 700, según informó ayer la ONG local Elman Peace. Han sido las jornadas más sangrientas en 15 años. Tropas etíopes y fuerzas del Gobierno provisional de Somalia combatieron con los milicianos del clan hawiye, del que surgió hace más de un año la Unión de Tribunales Islámicos y que rechaza la presencia extranjera.
Las batallas en zonas habitadas de la capital de Somalia incluyeron el lanzamiento de granadas de mortero y el uso de artillería pesada y de helicópteros de ataque por parte del Ejército de Etiopía. "Estamos profundamente preocupados por el impacto humanitario del conflicto y el bombardeo indiscriminado de zonas civiles", aseguran los responsables de Ayuda Humanitaria y de Exteriores de la Unión Europea, Louis Michel y Javier Solana, respectivamente, en un comunicado oficial conjunto emitido ayer.
Los ancianos del clan hawiye, el más importante de la ciudad y uno de los principales del país, negociaron el domingo un alto el fuego, que ayer entró en vigor, con los comandantes etíopes. La virulencia de los combates sorprendió a Addis Abeba, que se vio obligada a enviar refuerzos. "Estamos discutiendo el alto el fuego y cómo fortalecerlo", explicó un portavoz del clan, Ahmed Diriye. La situación sigue siendo muy tensa.
Mientras, diplomáticos estadounidenses, europeos, árabes y africanos se reunieron en El Cairo, como parte de los esfuerzos del llamado Grupo de Contacto Internacional para Somalia, que intenta poner fin a los enfrentamientos en la capital. El ministro egipcio de Exteriores, Ismael Hurrey, explicó que el objetivo es ayudar al Gobierno de transición a restaurar el orden. "El asunto más importante sobre la mesa es la seguridad en el país", aseguró.
Las cifras de víctimas ofrecidas por la ONG Elman Peace son las primeras que se conocen. El Comité Internacional de la Cruz Roja confirmó que más de 700 heridos han sido atendidos en los tres hospitales de Mogadiscio a los que suministra material. "Algunos heridos no han podido llegar hasta los hospitales y hay casas destruidas en las que puede haber muertos debajo de las ruinas y a las que nadie puede ir", dijo Sudan Alí Ahmed, director de Elman Peace.
Miles de civiles (la ONU elevó ayer la cifra a 100.000) han huido de Mogadiscio, una ciudad de más de un millón de habitantes acostumbrados a vivir en la violencia. En Somalia no hay Estado desde 1991, cuando un golpe de Estado de los clanes contra el presidente Mohamed Siad Barre sumió al país en el caos.
La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louise Arbour, se mostró "profundamente preocupada" por el número de víctimas y criticó los bombardeos indiscriminados.
Desde 1991, Mogadiscio se encuentra dividida por una línea verde que sirve de frontera entre el norte y el sur. Los hawiye y los principales hombres de negocios alentaron en enero de 2005 la formación de tribunales islámicos en algunos barrios del sur, con la esperanza de que la ley islámica pudiera ayudar a frenar la violencia. Estos tribunales fueron un éxito y comenzaron a extenderse con rapidez. En pocos meses crearon su milicia y formaron la Unión de Tribunales Islámicos, que en junio de 2005 se hizo con el control de Mogadiscio, derrotando en cuatro días a los señores de la guerra.
Estos islamistas, entre los que había algunos radicales, fueron demonizados por EE UU. En diciembre, el Ejército etíope cruzó la frontera con la excusa de apoyar al Gobierno provisional (formado por señores de la guerra) y expulsó a los islamistas en una guerra relámpago. Ahora, cuatro meses después de entrar en Mogadiscio, Etiopía se enfrenta a un resurgir islamista. El clan de los hawiye les ha declarado la guerra. Sin el apoyo de Addis Abeba, el Gobierno provisional no tiene posibilidad alguna de mantenerse en el poder.
Una prueba de que la situación es caótica fue el secuestro ayer de un barco que transportaba 800 toneladas de bienes comerciales cuando se disponía a atracar en el puerto de Mogadiscio.
"Los secuestradores no han formulado ninguna demanda", dijo a la emisora de radio de la BBC Andrew Mwangura, del Programa de Ayuda a Navegantes, desde Mombasa (Kenia). Los 14 miembros de la tripulación permanecen a bordo del navío indio, de nombre Nimatulah, procedente de Dubai (Emiratos Árabes Unidos).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2007