El concejal de Urbanismo de Granada, Luis Gerardo García-Royo, relacionó ayer su exclusión de la próxima lista electoral del PP con "posibles presiones de empresarios y promotores" que persiguen facilitar futuras operaciones urbanísticas en la ciudad. "Si a la Gerencia de Urbanismo no le ha salpicado ningún tema que afecte a la honestidad y legalidad y se ha trabajado sin desmanes, evidentemente habrá otras razones", avisó.
El concejal García-Royo, que ha dirigido con mano de hierro el urbanismo de Granada durante los últimos cuatro años, definió ayer su defenestración en el PP sin tapujos: "Ha sido una patada en el culo y no un pacto negociado". El edil, primer teniente de alcalde y portavoz del equipo de gobierno, ha cobrado fama por haberse enfrentado a los promotores urbanísticos y no ceder a sus exigencias. Su gestión ha generado más de 300 obras en la ciudad y es la gran baza que el alcalde, José Torres Hurtado, abandera ahora como el gran logro de su mandato con vistas a las elecciones.
El presidente del partido en Granada, Sebastián Pérez, intentó achacar su exclusión de la lista electoral al menor peso que tendrá el urbanismo en la próxima legislatura para priorizar "temas culturales", pero el conocido como "súperconcejal" y mano derecha del alcalde, rechazó dicho argumento con contundencia: "El urbanismo siempre tiene que ser un factor decisivo en la gestión municipal y no admito que se venda mi salida como algo pactado; a mí me han quitado de la lista".
Pérez le propuso otros puestos políticos en el Congreso, el Senado, el Consejo Consultivo o el cargo de vicepresidente de Caja Granada, que García-Royo consideró "imposible al estar en manos del PSOE". "¿Es esta oferta un caramelo envenenado?", le preguntaron. "Ni siquiera es un caramelo", contestó sin titubeos.
"Pérez me ofreció de todo, pero sin ninguna posibilidad, ya que, cuando a un político le ofrecen ir dentro de un año en las listas, un año es un siglo. Para mí no tiene ningún atractivo ir a Madrid, abandonar mi familia, para ser un número en las Cortes", criticó al referirse a la oferta para ser diputado nacional.
El concejal se mordió la lengua ante diversas preguntas de los periodistas y no desveló si el alcalde, José Torres Hurtado, que ayer evitó la crisis municipal al acudir a Marraquech de visita oficial, apoya su polémica salida de la lista electoral. García-Royo guardó ayer la compostura, pero insistió en su desencuentro con el partido, e incluso alegó a una posible dimisión antes de la cita electoral de finales de mayo: "Si me piden también que abandone el puesto, me voy encantado".
Sobre su sustituto en caso de que el PP gane las elecciones, prefirió no dar nombres pero insinuó que sería el concejal de Medio Ambiente, Juan Antonio Mérida, número cinco de la lista electoral: "Su despacho no está muy lejos de la Gerencia de Urbanismo".
El presidente del PP andaluz, Javier Arenas, respaldó la exclusión del edil por parte del comité electoral provincial y defendió la "gran cohesión" del partido. "Pero nadie pone en cuestión su valía", matizó.
El edil retomará su puesto de funcionario en la Agencia Tributaria, pero ayer presentó la revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que prevé la construcción de 15.361 viviendas en seis años, la mitad de ellas protegidas. También aludió a sus tensas relaciones con los empresarios urbanísticos: "A pesar de que desprotegemos suelos, los promotores dirán que nos hemos quedado cortos".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de abril de 2007