Presionado por los resultados de sus perseguidores -ganó el Real Madrid al Valencia el sábado y ayer el Sevilla al Athletic-, el Barcelona saltó al césped de El Madrigal conciente de la importancia de imponerse. Perdió. Y, como dijo Frank Rijkaard, cada partido que no ganas es una oportunidad perdida. Le consoló al técnico azulgrana que la actitud del equipo hubiera sido buena: "Trabajamos, pero no cumplimos con los objetivos", se lamentó. "Hay que seguir trabajando", reiteró después de elogiar la actitud de todos sus hombres.
Coincidió con Joan Laporta, el presidente, que, con cara de circunstancias, lamentó las ocasiones perdidas en la primera parte como justificante del traspié: "Tuvimos muchas y fallamos. Como suele pasar, nos costó caro", dijo antes de recordar que ganar la Liga no es fácil. "El título es caro", aseguró; "debemos mentalizarnos de que es difícil conquistar el campeonato de la misma manera que debemos dar un voto de confianza al equipo, que tiene calidad y talento".
"Cuando pierdes, te fastidia", aseguró Iniesta, que reconoció: "La Liga se aprieta, pero seguimos siendo los primeros y, con esta actitud, no debemos tener problemas". Xavi destacó el juego del primer tiempo, pero asumió la falta de pegada: "Hubo fluidez y llegamos, pero no la enchufamos. Y hay que enchufarla. Ellos han llegado dos veces y las han metido. Seguimos dependiendo de nosotros mismos". Luego, también reflexionó sobre lo que le espera al Barça: " Esta Liga va a ser competida hasta el final porque no hemos sentenciado cuando hemos podido y ahora nos quedan siete finales". Xavi no quiso dar respuesta sobre la conveniencia del viaje que el equipo emprende hoy a Egipto para disputar un partido amistoso. "Nos vendrá bien para hablar y trabajar", dijo el capitán, Puyol, quien también se lamentó por las ocasiones perdidas: "Sabíamos que era importantísimo, que nos jugábamos mucho, pero quien perdona lo paga. Eso nos ha pasado hoy. Hemos trabajado mucho, pero ellos defensivamente ha estado muy fuertes. Aun así, tuvimos ocasiones. La Liga es muy larga y siempre hemos dicho que cada partido es una final. Los errores se van a pagar muy caros". "De momento, vamos los primeros", enfatizó mientras Valdés rebajaba la trascendencia de la derrota: "Ganar tampoco no era definitivo".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de abril de 2007