De inútil, inculto, tonto y distraído describió Tamara Mellon, fundadora de la firma Jimmy Choo, al hombre que compartió durante cuatro años su vida y con el que tuvo una hija. Prestaba testimonio contra su ex marido, Matthew Mellon, el heredero de una gran fortuna petrolera, en un extraordinario caso aliñado con acusaciones de sabotaje y pirateo informáticos.
"Estar casada con Matthew era como tener otro niño. No sabe manejar sus cuentas bancarias. No puede pagar sus facturas. Cuando estuvimos casados, yo me hice cargos de estas responsabilidades porque él era totalmente incapaz de hacerlo solo", declaró en la vista. "Ni siquiera puede leer un cómic y, en lo que a mí me consta, jamás ha leído un libro", continuó en su testimonio. Estadounidense, de 43 años, Matthew Mellon está acusado de contratar a una agencia de detectives privados para que sabotearan el ordenador de la madre de su hija. Según la acusación, la trama se perpetró con una serie de correos electrónicos cargados con el programa Trojan Horse, que libera un virus capaz de leer los archivos informáticos y registrar datos protegidos con códigos secretos.
Para fisgonear en los correos de su esposa contrató los servicios de los detectives Active Investigation Services (AIS). Mellon y sus cómplices, incluido el ex policía británico, Scott Gelsthorpe, niegan todos los cargos. El lucro no era el propósito de los supuestos ataques informáticos. La pareja estaba divorciándose y, según sostiene la acusación, él buscaba información financiera de la empresa de calzado de lujo Jimmy Choo.
Tamara tuvo también algunas palabras amables para su ex pareja, a quien conoció en 1997, en una reunión de Narcóticos Anónimos, cuando ambos eran drogadictos. "Es un padre fantástico", declaró, y un hombre "feliz, juguetón, excitable y muy dulce".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 2007