Una de las pruebas fundamentales para señalar a los culpables del naufragio del Prestige será elaborada por tres profesores de la Universidad de A Coruña y un cuarto de la Politécnica de Cataluña. La juez había decidido que fuera un técnico de Repsol el que evaluara si el Gobierno de José María Aznar acertó al alejar el buque de la costa soltando fuel por el casco. Finalmente y tras las protestas de algunas partes por los vínculos de la compañía con el Estado, la petrolera se ha quedado fuera de este peritaje.
La prueba consta de varios apartados. Para establecer si el barco estaba en condiciones de navegar y transportar fuel, se ha elegido por sorteo al ingeniero naval Santiago Martín Criado, profesor de la Escuela Politécnica de Ferrol. Para analizar la decisión del Gobierno de remolcar el buque mar adentro, se ha designado a tres técnicos que realizarán su peritaje por separado.
En nombre de la Plataforma Nunca Máis, presente en el sumario como acusación particular, elaborará el informe Felipe Louzán, profesor de la Escuela de Náutica de A Coruña. Por la defensa del capitán del Prestige intervendrá Ricard Marí Sagarra, de la Politécnica de Cataluña. El tercer perito ha sido designado por la juez Carmen Veiras y se trata del marino mercante Manuel Fernández Hermida, también profesor en A Coruña.
Los resultados de este examen, que estarán en otoño, pondrán fin a la larga instrucción judicial del caso y serán fundamentales para determinar si el ex director general de la Marina Mercante, José Luis López-Sors, se sentará en el banquillo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 2007